Quién es la pastelera que preparó la torta para el centenario del Decano
Durante el festejo del centenario del Club Atlético Tucumán, una torta en forma del escudo del club con casi dos metros de altura llamó la atención de los hinchas. Fue obra de María de los Ángeles Oliva, quien en exclusiva con este medio nos contó algunos detalles de su trabajo y de cómo fueron sus comienzos en el mundo de la pastelería.
María nos cuenta que comenzó su carrera como decoradora de tortas profesional de «manera accidental» a los 12 años por una creencia de su padre, quien siempre le aconsejó que «además de un título, había que aprender un oficio por si no me iba bien con mi profesión, tenia un plan B». Por este motivo comenzó un curso de decoración de tortas que duró tres años, además se recibió de Licenciada en Higiene y Seguridad en el Trabajo. Tras un año de ejercer la licenciatura y no sentirse feliz porque «no era lo que esperaba de la profesión», decidió renunciar a todos sus trabajos. Sin embargo, manifestó que a los siete meses de su renuncia, organizó el bautismo de su hijo más grande, que hoy tiene 11 años. Y le hizo su torta. Desde ese evento, comenzaron a llegar sus primeros clientes y se convirtió en su fuente de trabajo diario.
Hoy, con veinte años de experiencia en el rubro, nos relata que en un primer momento sus tortas las vendía bajo su nombre pero durante la pandemia comenzó un curso sobre marketing aplicado a la pastelería, y decidió dar un paso más creando su propia marca, con la cual promociona su negocio. A pesar de que muchas personas le decían «que no lo haga, que perdería mucho, pero lo mismo tenía la convicción que el cambio era para mejor y le metí para adelante».
Desde Vove le consultamos si hubo alguna torta que contara una historia que la hubiera emocionado, a lo que nos relató que la torta de egreso de la primaria de su hijo mayor, fue la más emocionante, porque «los chicos perdieron a un compañerito por cáncer, eran amiguitos desde el jardín y por la pandemia no pudieron despedirlo. Asi que quería incluirlo en la torta, quería algo respetuoso que lo incluyera». Según sus propias palabras, fue un desafío difícil pero el resultado valió mucha emoción entre el público, vio «muchas lágrimas caerse en mejillas cuando la miraban en ese almuerzo».
Al finalizar la nota, le preguntamos cómo se sentía con todo este camino recorrido, a lo que María respondió que se siente realizada, feliz, orgullosa y no se arrepiente de lo que tuvo que dejar por el compromiso con «los pedidos, con los clientes y con mi marca». También dejó como consejo para aquellos que quieran comenzar esta profesión es que «se puede vivir de un oficio, se te pueden abrir 1000 puertas y ventanas, siempre y cuando haya mucho compromiso y constancia, haya un mensaje claro acerca de lo que vendes, si o si hay que vender calidad , no mezquinar en la cantidad de relleno por ejemplo, no quemarse con esas cosas porque el boca a boca es todo.»
UNA TORTA DECANA CON HISTORIA
La torta del centenario decana era de «sabores clásicos para que a todos les guste». Armada con bizcochuelos de vainilla rellenos de dulce de leche y buttercream sabor chantilly, que puede resistir fuera de la heladera sin ningún inconveniente.
María nos contó que cuando le llegó este desafío, al igual que la torta del Bicentenario de la Independencia, tardó unos días en que le cayera la ficha por la dimensión del pedido pero se abocó un 100% para poder cumplir. Como todo pedido, en su experiencia, llegó alrededor de 15 días antes del evento y desde entonces comenzó la planificación con un plano a escala. Un vez aprobado, mandó a hacer la estructura que demora una semana. Luego el horneado comenzó en la semana del evento y la decoración 24 horas antes. Sin embargo, lo más difícil fue el traslado, que se hizo en una camioneta con mucha ayuda y con todo cuidado porque «cualquier error puede tirar todo por la borda».

