Sara Alperovich insiste con que se enseñe educación sexual a los niños en la escuela
Más de 15 años pasaron desde que en el año 2006 se sancionara en el Congreso de la nación la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral conocida por las siglas ESI. Sin embargo, Tucumán es la única provincia del país que no adhirió a la normativa. Es por ello que los legisladores Gonzalo Monteros y Sara Alperovich impulsan por quinta vez la adhesión provincial.
En ese sentido, ambos aseguraron que «es una deuda que tiene Tucumán con nuestros niños y niñas, con nuestras infancias». Al respecto, la hija del exgobernador José Alperovich opinó que «hay muchísimo desconocimiento con lo que es la ESI, es una ley que es el origen de todas las otras leyes que salieron con perspectiva de género, que abrió la puerta a todas las otras leyes».
Sara Alperovich razonó que «es muy raro cuando dicen ‘con mis hijos no te metás’, creo que tiene que ver con un gran desconocimiento de lo que es la ley». En esa línea, la legisladora provincial recordó que «en el nivel inicial, lo más importante es que les enseñan primero a los chicos conductas de autoprotección».
«Reconocer las partes íntimas», empiezan a conocer su cuerpo e identificar con nombres científico cómo se llama cada cosa, que sepan que no es un juego y que nadie los puede tocar. Todo lo que está debajo de un corpiño o de una bombacha, ningún adulto, ni un docente ni mamá ni papá te pueden tocar, no existen caricias buenas o caricias malas», declaró.
Asimismo, Sara Alperovich aprovechó la ocasión para rememorar que «la Legislatura se declaró provida, y ya van cinco intentos por adherir, de los cuales tres ya están archivados y dos que estamos esperando que la pongan por lo menos en labor parlamentaria para lucharla». Por último, cuestionó a la Iglesia Católica.
«Para mí, que actuó la Iglesia Católica, porque cuando se habla de Educación Sexual Integral ya todo el mundo se asusta cuando se nombra esa palabra. No se podía hablar públicamente de ciertas cosas, había tabúes, y lo bueno de la ESI es que los padres saben: hay un programa, los docentes muestran el programa a los padres y se debate qué se va a enseñar. ‘Mirá, no quiero que le enseñés esto’, y estamos de acuerdo. No hay desconocimiento de los padres sobre qué les van a enseñar», finalizó.