Cómo apoyan al agro los países del Mercosur: las diferencias entre Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina
Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) comparó el efecto de las políticas públicas sobre el sector agropecuario de Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina. El análisis encontró diferencias importantes tanto en la magnitud del apoyo del Mercosur como en las herramientas elegidas por cada país. Brasil mostró un respaldo equivalente al 9% del valor de su producción en 2024, mientras que Uruguay y Paraguay registraron valores positivos del 6% y 3% en los períodos disponibles para cada uno. Argentina presentó un indicador negativo del 15% durante 2024.
El trabajo fue elaborado por Giuliana Dellamaggiore y Emilce Terré a partir de una metodología desarrollada por la OCDE y aplicada en América Latina por el Banco Interamericano de Desarrollo. El indicador considera transferencias presupuestarias, servicios destinados al sector y políticas que modifican los precios recibidos por los productores. Por esa razón, no refleja únicamente cuánto dinero entrega directamente cada Estado a la actividad agropecuaria.
Qué mide el apoyo al sector agropecuario
Uno de los principales componentes del indicador es la diferencia entre los precios que reciben los productores y las referencias internacionales. Derechos de exportación, restricciones comerciales o mecanismos de sostén de precios pueden modificar ese resultado aunque no exista una transferencia directa de fondos públicos. También se contabilizan programas específicos, infraestructura, investigación, sanidad y otras políticas destinadas al sector.
Las comparaciones requieren además tener en cuenta que no todos los países disponen de información para los mismos años. Argentina y Brasil cuentan con datos hasta 2024, mientras que para Uruguay y Paraguay se utilizaron los últimos períodos disponibles. Para reducir ese problema, el informe realizó también una comparación específica entre 2020 y 2022, años para los que existe información de los cuatro integrantes del Mercosur.
Durante ese período común, el apoyo representó el 5,3% del valor de la producción agropecuaria en Uruguay, el 4,1% en Brasil y el 1,6% en Paraguay. Argentina registró una transferencia negativa equivalente al 19,5%. Los resultados muestran estrategias muy diferentes dentro de cuatro economías con una fuerte presencia de la producción agropecuaria.
Brasil combinó seguros, programas y políticas de precios
Brasil acumuló alrededor de US$242.000 millones en apoyo al sector entre 1995 y 2024. Durante los últimos años aumentó la importancia de herramientas como el seguro agrícola, junto con programas presupuestarios y medidas destinadas a determinados productos. Entre 2021 y 2024 también crecieron las políticas de apoyo a precios para actividades como algodón, maíz, leche y arroz.
El seguro agrícola pasó a ocupar un lugar central dentro de las partidas presupuestarias destinadas al campo brasileño. El esquema busca reducir parte de los riesgos climáticos y productivos que enfrentan los establecimientos. Al mismo tiempo, el país mantuvo distintas herramientas de intervención según las características de cada cadena.
Uruguay mostró una estructura más estable y concentrada principalmente en servicios y reducción de costos. Los apoyos directos promediaron unos US$145 millones anuales, mientras los servicios generales destinados a la actividad alcanzaron aproximadamente US$185 millones. Las políticas que modifican los precios tuvieron un peso menor y estuvieron concentradas en productos específicos.
Paraguay concentró el respaldo en el presupuesto
Paraguay presentó una estructura diferente a la de sus socios. El informe no identificó transferencias vinculadas con distorsiones de precios y señaló que el apoyo provino fundamentalmente del presupuesto público. Entre 2007 y 2022, el país destinó aproximadamente US$3.100 millones al sector agropecuario.
Los recursos se dividieron principalmente entre transferencias directas y servicios generales. El modelo paraguayo se diferencia así tanto del brasileño, donde conviven distintas herramientas, como del argentino, donde las políticas sobre los precios tienen una incidencia considerable sobre el resultado final. Uruguay ocupa una posición intermedia, con mayor peso de servicios y ayudas específicas.
Cómo evolucionó el esquema argentino
Argentina registraba niveles de apoyo cercanos a cero hacia fines de la década de 1990. El informe identifica un cambio desde 2002, con la reintroducción de los derechos de exportación y otras intervenciones sobre el comercio de productos agropecuarios. Entre 2002 y 2015, la transferencia neta desde el sector representó en promedio el 23,7% del valor de la producción.
A partir de 2016 esa proporción disminuyó inicialmente y volvió a aumentar desde 2018. Entre 1997 y 2024, la BCR estimó en US$207.500 millones el efecto acumulado de las políticas que redujeron los precios recibidos por los productores respecto de las referencias utilizadas. Durante el mismo período, los apoyos directos y los servicios generales sumaron aproximadamente US$16.200 millones.
El resultado de 2024 forma parte, por lo tanto, de una trayectoria que atravesó distintas administraciones y modificaciones de la política agropecuaria. El informe no limita su análisis a las medidas adoptadas por un gobierno particular. Su comparación busca mostrar cómo evolucionaron durante varias décadas los distintos mecanismos utilizados en cada país.
Diferentes políticas y evoluciones productivas
La BCR también comparó el desempeño de los principales cultivos dentro del bloque. Entre las campañas 2000/01 y 2026/27, la producción se multiplicó por ocho en Uruguay y por más de tres en Brasil y Paraguay. En Argentina se duplicó durante el mismo período.
La participación argentina dentro de la producción conjunta de los cuatro países pasó del 41% al 28%. El informe citó además estudios del BID que encontraron una asociación negativa entre las políticas que distorsionan precios y la productividad total de los factores, mientras las transferencias presupuestarias y los servicios generales presentan una asociación positiva. Esa relación estadística no permite atribuir por sí sola las diferencias productivas exclusivamente a las políticas de apoyo.
Los datos muestran cuatro estrategias distintas dentro del Mercosur. Brasil combina programas presupuestarios, seguros y mecanismos de precios; Uruguay concentra buena parte de sus recursos en servicios y reducción de costos; Paraguay utiliza principalmente instrumentos fiscales; y Argentina se caracteriza por una mayor incidencia de medidas que modifican los precios recibidos por los productores. La comparación permite observar cómo cada país organizó durante las últimas décadas su relación económica con uno de los principales sectores productivos de la región.
