Una revista financiera de EE.UU. advirtió por el freno de la economía argentina, pero destacó el atractivo de sus bonos
La revista financiera estadounidense Barron’s advirtió que la economía argentina perdió impulso después de las mejoras registradas durante los primeros años del gobierno de Javier Milei, aunque consideró que los bonos soberanos todavía pueden resultar atractivos para determinados inversores. La publicación señaló como factores positivos el orden fiscal y los elevados rendimientos de la deuda, pero marcó señales de estancamiento, inflación persistente y deterioro del mercado laboral. También destacó el respaldo financiero que Argentina recibió del Fondo Monetario Internacional y del Tesoro de Estados Unidos.
El análisis aparece después de varias semanas de presión sobre los activos argentinos. El bono soberano con vencimiento en 2038 bajó de 83 a 74 centavos por dólar en aproximadamente dos meses, mientras que los rendimientos de la deuda volvieron a superar el 11% anual. Esa caída de precios aumentó el retorno potencial para los compradores, pero también refleja una percepción de riesgo más elevada.
El crecimiento se concentra en pocos sectores
Barron’s señaló que la economía argentina atraviesa una etapa de menor dinamismo y citó proyecciones de crecimiento de entre 2% y 3%. La expansión se concentra principalmente en actividades como petróleo, minería y agricultura, sectores capaces de generar grandes volúmenes de exportaciones pero con una incidencia laboral menor que otras ramas de la economía. El semanario también mencionó una inflación anual cercana al 30% y un aumento del desempleo.
Thierry Larose, gestor de deuda de mercados emergentes de Vontobel Asset Management, sostuvo que los salarios reales permanecen estancados mientras aumenta la desocupación. La publicación añadió que la pobreza volvió a crecer después de la reducción registrada durante los primeros años de la actual administración. Esas variables aparecen entre los factores que pueden limitar el consumo y la recuperación de sectores orientados al mercado interno.
El artículo también cuestionó que Argentina no hubiera aprovechado meses atrás una ventana más favorable para regresar a los mercados internacionales de deuda. Jeff Grills, responsable de deuda emergente de Aegon Asset Management, recordó que los rendimientos exigidos por los inversores eran entonces inferiores a los actuales. Con tasas cercanas al 11%, una nueva colocación internacional resulta más costosa para el Estado.
Por qué los bonos todavía despiertan interés
Pese a ese escenario, varios especialistas consultados por Barron’s sostuvieron que los títulos argentinos conservan atractivo por el rendimiento que ofrecen frente a bonos de países con calificaciones crediticias similares. La situación fiscal aparece como uno de los elementos mejor valorados por los inversores. Argentina mantiene superávit en las cuentas públicas, una diferencia relevante frente a otros emisores de deuda con niveles de riesgo comparables.
Los bonos argentinos pagan aproximadamente un punto porcentual más que los de Ecuador y presentan retornos cercanos a los de países con perfiles crediticios más frágiles, como Gabón. Para algunos gestores, esa diferencia puede compensar parte del riesgo asumido si el programa económico mantiene sus principales lineamientos. Otros analistas siguen esperando precios más bajos o señales adicionales antes de aumentar su exposición.
Alejo Czerwonko, director de inversiones para mercados emergentes de UBS Global Wealth Management, destacó particularmente la posición fiscal argentina. Grills, en cambio, consideró que los bonos todavía no alcanzaron plenamente el nivel de entrada que busca su firma. Larose definió las perspectivas como difíciles, aunque con oportunidades para inversores dispuestos a aceptar una elevada volatilidad.
El respaldo externo también pesa en las evaluaciones
El análisis de la revista estadounidense mencionó además el apoyo financiero proporcionado por organismos y gobiernos extranjeros. El FMI continúa involucrado en el programa argentino, mientras que el Tesoro de Estados Unidos habilitó en 2025 una línea de swap por hasta US$20.000 millones. Ese respaldo funcionó como una herramienta adicional durante los episodios de tensión cambiaria.
La posibilidad de que las reformas económicas pierdan fuerza aparece, al mismo tiempo, entre los principales riesgos señalados por los inversores. Barron’s recordó antecedentes argentinos en los que programas de estabilización no lograron consolidarse a largo plazo. El precio actual de los bonos refleja precisamente esa combinación entre una situación fiscal más ordenada y dudas sobre la capacidad de sostener las reformas y recuperar el crecimiento.