Un equipo de arqueólogos descubrió en el sur de Italia un cementerio medieval con alrededor de 30 individuos enterrados en una estructura de mampostería. Entre los restos apareció una mujer de entre 30 y 40 años que sostenía con su brazo derecho a un niño de aproximadamente cuatro o cinco años, al que los investigadores identificaron preliminarmente como su hijo. El hallazgo se produjo en la antigua ciudad portuaria de Siponto, cerca de Manfredonia, durante una campaña encabezada por especialistas de las universidades de Bari y Foggia.

Las primeras estimaciones sitúan el cementerio entre los siglos XII y XIII, aunque los investigadores realizarán estudios específicos para precisar su antigüedad. Los cuerpos aparecieron dispuestos aproximadamente en fila dentro de una estructura de unos 30 metros de longitud. La mayoría correspondía a adultos, pero también fueron identificados restos de varios niños.

El entierro que llamó la atención de los arqueólogos

La disposición de dos de los esqueletos fue uno de los elementos más llamativos de la excavación. Giuliano Volpe, arqueólogo y profesor de la Universidad de Bari, explicó que la mujer conservaba el brazo derecho alrededor del pequeño, una posición que llevó al equipo a interpretar inicialmente el entierro como el de una madre junto a su hijo. Los análisis posteriores buscarán aportar más información sobre ambos individuos y las circunstancias de la sepultura.

Los investigadores todavía deben determinar si el menor era un niño o una niña y establecer con mayor precisión su edad. También se realizarán estudios antropológicos y osteológicos que pueden aportar datos sobre sexo, estado de salud, alimentación y posibles causas de muerte. La investigación deberá establecer además si existía realmente una relación biológica entre ambos individuos o si la disposición del entierro admite otras interpretaciones.

La posición en la que fueron depositados resulta especialmente significativa porque puede aportar información sobre las prácticas funerarias de la comunidad medieval que habitó Siponto. Los arqueólogos evitan, sin embargo, reconstruir las circunstancias de sus muertes únicamente a partir de la postura de los esqueletos. La excavación continúa y varias hipótesis permanecen abiertas hasta completar los estudios de laboratorio.

Buscan determinar si había un edificio religioso

El cementerio apareció dentro de la antigua zona portuaria de Siponto, donde los trabajos arqueológicos habían sido retomados aproximadamente tres semanas antes del descubrimiento. La estructura funeraria contenía cerca de una treintena de cuerpos colocados de manera ordenada, un patrón que despertó interrogantes sobre la función que tenía ese sector de la ciudad. Los especialistas continuarán excavando para comprobar si las tumbas estaban vinculadas con una iglesia u otro espacio de culto.

La campaña forma parte del proyecto ArcheoSipontum, dedicado a reconstruir la evolución de la antigua ciudad mediante diferentes disciplinas arqueológicas. En los trabajos participan especialistas y estudiantes de las universidades de Bari y Foggia, además de alumnos que realizan actividades formativas. Entre los responsables científicos se encuentran Giuliano Volpe, Giovanni De Venuto, Maria Turchiano y Roberto Goffredo.

Siponto tuvo una extensa ocupación que atravesó diferentes períodos antiguos y medievales antes de su abandono durante el siglo XIII, cuando la población se desplazó progresivamente hacia la cercana Manfredonia. Excavaciones anteriores permitieron identificar viviendas, calles, sectores funerarios y estructuras correspondientes incluso a etapas romanas más antiguas. El nuevo cementerio permitirá ahora estudiar otra parte de la población que habitó la ciudad durante sus últimos siglos.

Los análisis pueden revelar cómo vivían

El estado de conservación de los esqueletos permitirá realizar estudios capaces de aportar información que no puede obtenerse únicamente mediante la excavación. El examen de huesos y dientes puede revelar patologías, lesiones, características de la dieta y condiciones generales de vida. También será fundamental para precisar la cronología del conjunto y establecer quiénes eran los individuos enterrados en ese sector.

La mujer y el pequeño constituyen por ahora el entierro que mayor atención despertó por la forma en que fueron encontrados. Los investigadores deberán determinar si ambos fueron sepultados simultáneamente y si existen elementos que permitan conocer la relación que mantenían. Esas respuestas dependerán de los estudios antropológicos y del avance de las excavaciones en el cementerio medieval de Siponto.