Un equipo de científicos de Estados Unidos identificó un mecanismo que podría explicar cómo la enfermedad de Alzheimer avanza de una neurona a otra. La investigación, publicada en la revista Cell, señala que una proteína cerebral llamada Arc puede transportar Tau tóxica desde células enfermas hacia células sanas. El trabajo fue realizado principalmente en ratones y abre una posible línea para desarrollar terapias que frenen la expansión del daño neuronal.

El Alzheimer es la forma más frecuente de demencia y afecta de manera progresiva la memoria, el lenguaje y la capacidad para realizar tareas cotidianas. Según Alzheimer’s Disease International, más de 55 millones de personas viven con demencia en el mundo, y alrededor del 70% de esos casos corresponden a esta enfermedad. La proteína Tau, que en condiciones normales ayuda a sostener la estructura interna de las neuronas, se vuelve dañina cuando se deforma y forma acumulaciones que terminan afectando el funcionamiento celular.

El rol de Arc en el transporte de Tau

La proteína Arc cumple una función importante en el cerebro: participa en el envío de información entre neuronas mediante pequeñas estructuras llamadas vesículas extracelulares. Esas vesículas funcionan como paquetes microscópicos que transportan material de una célula a otra. El problema aparece cuando la Tau tóxica ingresa en ese circuito y viaja dentro de esos paquetes hacia neuronas que todavía no estaban afectadas.

La investigadora Mitali Tyagi, de la Universidad de Washington en St. Louis y primera autora del estudio, comparó las acumulaciones de Tau con «monstruos de pegamento». La imagen apunta a describir cómo esos grupos de proteína se adhieren entre sí y bloquean el transporte interno dentro de la neurona. Además, pueden fragmentarse en partes más pequeñas, desplazarse hacia otras células y alterar la Tau sana que encuentran allí.

Para comprobar el mecanismo, el equipo comparó ratones con Alzheimer que tenían Arc con otros que carecían de esa proteína. En los animales sin Arc, las vesículas extracelulares contenían apenas rastros de Tau tóxica y perdían la capacidad de dañar neuronas sanas. «Cuando eliminamos Arc, vimos que la transferencia de Tau se redujo de manera drástica. Casi desapareció», explicó Tyagi.

Una posible vía para frenar el avance de la enfermedad

El resultado plantea una dificultad para pensar futuros tratamientos. Arc parece favorecer la propagación de la Tau tóxica, pero también ayudaría a las neuronas enfermas en etapas tempranas al expulsar el exceso de esa proteína. Si se elimina por completo, las células afectadas podrían morir más rápido al perder esa vía de salida.

Por ese motivo, los investigadores no apuntan a bloquear Arc de manera total. La estrategia que analizan consiste en interceptar las vesículas cargadas con Tau después de que salen de una neurona enferma y antes de que sean absorbidas por una célula sana. Esa etapa intermedia aparece como una posible ventana terapéutica para cortar la propagación sin quitarle a la neurona su mecanismo de defensa.

El doctor Jason Shepherd, profesor de neurobiología de la Universidad de Utah y autor principal del estudio, explicó que la clave podría estar en impedir que las neuronas vecinas incorporen la Tau transportada por las vesículas extracelulares. «Si logramos bloquear esa absorción, las células enfermas seguirían expulsando su exceso de Tau —y así se protegerían— pero la Tau tóxica ya no podría entrar en las células sanas», señaló. Según el investigador, ese enfoque permitiría detener la expansión sin anular el efecto protector de Arc.

Cautela antes de pensar en un tratamiento

El trabajo todavía está lejos de convertirse en una terapia disponible para pacientes. Shepherd aclaró que la mayor parte de la investigación se realizó en ratones y que el próximo paso será estudiar el mecanismo en células humanas. Recién después podría comenzar una etapa orientada al desarrollo de fármacos.

El equipo también encontró vesículas con Arc y Tau en tejido cerebral humano, un dato que sugiere que el mecanismo podría operar de forma similar en personas. De todos modos, el propio investigador pidió prudencia. «Tenemos algunas pistas, pero aún no lo sabemos con certeza», indicó.

Desde la Argentina, el neurólogo Ricardo Allegri, investigador del Conicet, jefe de neurología cognitiva de Fleni y director de la carrera de posgrado de Psicología con Orientación en Neurociencia de la Universidad Maimónides, destacó la importancia del estudio. El especialista explicó que la alteración de Tau desestabiliza los microtúbulos y se vincula directamente con la muerte neuronal. También remarcó que la patología Tau está más relacionada con los síntomas del Alzheimer que la patología amiloide.

La importancia de detectar los primeros síntomas

Allegri señaló que ya se sabía que la Tau patológica podía pasar de neurona a neurona siguiendo circuitos funcionales del cerebro. Lo que faltaba conocer con mayor precisión era el mecanismo de ese pasaje. «Este hallazgo es sumamente importante porque, si podemos intervenir sobre este mecanismo, podríamos frenar el avance de la enfermedad y sus síntomas», sostuvo.

Los especialistas insisten en que reconocer el Alzheimer en etapas tempranas permite iniciar tratamientos y acompañamientos que pueden ralentizar la progresión y mejorar la calidad de vida. Entre las señales de alerta más frecuentes aparecen la pérdida de memoria reciente, la dificultad para encontrar palabras, la desorientación en lugares conocidos y los cambios repentinos de humor o personalidad. Ante esos síntomas, la recomendación médica es consultar con un clínico o un neurólogo.

El estudio contó con financiamiento de los Institutos Nacionales de Salud, la Asociación de Alzheimer y la Iniciativa Chan-Zuckerberg, entre otras organizaciones. Aunque el camino hacia un tratamiento todavía requiere nuevas pruebas, la investigación aporta una pieza relevante para comprender cómo el daño se extiende dentro del cerebro. Si ese circuito puede bloquearse de manera segura, los pacientes en etapas iniciales podrían tener una nueva oportunidad para frenar el deterioro antes de que alcance más regiones neuronales.