La mejora de S&P puede bajar el riesgo país y acercar a la Argentina al mercado de deuda
La mejora de la calificación de la deuda argentina por parte de Standard & Poor’s fue leída por analistas como una señal positiva para el mercado financiero. La agencia elevó la nota de la deuda en moneda extranjera a largo plazo de CCC+ a B-, en línea con la decisión que ya había tomado Fitch Ratings. El cambio podría ayudar a reducir el riesgo país y facilitar un mayor flujo de capitales hacia los bonos soberanos.
La decisión de S&P se apoyó en el avance del ajuste fiscal, la acumulación de reservas del Banco Central y una mejora gradual en la liquidez externa. La calificadora sostuvo que la perspectiva estable responde a la expectativa de que el Gobierno mantenga el equilibrio fiscal y logre fortalecer su posición de divisas. También advirtió que la economía argentina sigue expuesta a tensiones en los próximos 12 a 18 meses.
Por qué la suba de nota importa para los mercados
El economista Fernando Marull, titular de FMyA, consideró que la mejora puede darle impulso a los bonos argentinos. Según su análisis, el riesgo país podría acercarse a los 450 puntos básicos por el efecto de la recalificación. También remarcó que S&P era una de las agencias más cautelosas y que su decisión valida parte del cambio de percepción sobre la deuda argentina.
Para Marull, el punto central fue la descompresión en el frente externo. La compra de reservas, los nuevos préstamos y la colocación de bonos por parte del Tesoro aparecen como factores que ayudaron a mejorar la mirada de la calificadora. A eso se suman los equilibrios macroeconómicos que el mercado ya venía siguiendo de cerca.
Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, coincidió en que este tipo de noticias puede contribuir a una baja del riesgo país. Sin embargo, aclaró que el proceso no depende solo de las agencias calificadoras. Según explicó, la mejora está vinculada con la política fiscal, la acumulación de reservas y un ordenamiento más amplio de la macroeconomía.
De deuda en distress a riesgo especulativo
El jefe de Research de Parakeet, Matías de Luca, señaló que parte de la mejora ya podía estar incorporada en los precios del mercado. Aun así, destacó que la validación de las calificadoras resulta relevante. Con dos de las tres principales agencias elevando la nota de CCC a B-, la Argentina deja de quedar ubicada como deuda en situación de distress y pasa a una categoría especulativa, pero con capacidad de pago.
Ese cambio puede ampliar la base de compradores. Algunos fondos institucionales tienen restricciones para invertir en bonos soberanos con calificaciones demasiado bajas. Una nota B- podría habilitar a parte de esos inversores a aumentar su exposición a deuda argentina, lo que sumaría demanda y presionaría a la baja el riesgo país.
El analista financiero Christian Buteler también calificó la decisión como una buena noticia. Según planteó, la Argentina necesita reducir su riesgo país para poder refinanciar deuda a tasas más razonables. En esa línea, una mejora en la calificación acerca al país al objetivo de volver a los mercados internacionales.
Los límites de la mejora
Pese al impacto positivo, los analistas remarcan que todavía persisten condicionamientos. S&P sostuvo que el historial de inestabilidad macroeconómica y los cambios bruscos de política económica afectan la credibilidad institucional. También señaló que la estabilidad macro será clave para que las reformas impulsadas por el Gobierno tengan resultados sostenidos.
Gabriel Caamaño, economista de Outlier, indicó que la mejora abre la puerta a más flujo externo en deuda, aunque advirtió que parte de la noticia pudo haber sido anticipada por el mercado. También marcó que el contexto internacional de tasas resulta más adverso que en otros momentos. Para el economista, el objetivo final sigue siendo volver al mercado para terminar de normalizar la macroeconomía.
Desde Balanz, un informe sostuvo que la suba de la calificación se apoya en una mayor liquidez para pagar deuda y en el equilibrio fiscal. La firma remarcó que fondos institucionales con exigencias mínimas de calificación podrían empezar a mirar con más atención los bonos argentinos. Ese punto es considerado clave para que el Gobierno pueda refinanciar vencimientos en dólares.
El factor político sigue pesando
Agustín Etchebarne, director general de la Fundación Libertad y Progreso, sostuvo que la mejora no representa un punto de llegada, sino una confirmación del rumbo económico. Mencionó el superávit fiscal, la baja de la inflación, la normalización macroeconómica y la recuperación de credibilidad como factores que explican el cambio de percepción. Según su mirada, la Argentina vuelve de manera gradual al mundo del crédito.
El economista Andrés Reschini, de la consultora F2, también consideró positiva la decisión, aunque advirtió que el efecto puede ser limitado. Señaló que la incertidumbre sobre lo que ocurrirá después del mandato de Javier Milei sigue condicionando a los inversores. Esa duda política podría moderar el impacto de la mejora crediticia sobre la deuda soberana.
La recalificación de Standard & Poor’s deja a la Argentina mejor posicionada frente a los mercados, pero no elimina los desafíos. La acumulación de reservas, el sostenimiento del superávit fiscal y la previsibilidad política seguirán como condiciones centrales para que la baja del riesgo país se consolide. En ese camino, una eventual mejora de Moody’s completaría el respaldo de las tres principales calificadoras.