La NASA planea construir una base lunar hacia 2032: cómo será el proyecto en tres etapas
La NASA presentó los lineamientos de su iniciativa Base Lunar, un plan que busca consolidar una presencia humana sostenida en la Luna hacia 2032. El proyecto estará centrado en el Polo Sur lunar, una región considerada estratégica por sus condiciones de iluminación y por la posible presencia de hielo de agua. La agencia espacial estadounidense apunta a transformar esa zona en un centro de operaciones científicas, tecnológicas y comerciales.
El objetivo también forma parte de una estrategia más amplia: desarrollar capacidades que permitan preparar futuras misiones tripuladas a Marte. Para eso, la NASA prevé avanzar de manera gradual, con un esquema dividido en tres fases. La construcción de la base combinará misiones robóticas, infraestructura energética, módulos habitables y apoyo de empresas privadas.
Primera etapa: exploración robótica y pruebas
La primera fase se extenderá hasta 2029 y estará enfocada en estudiar el terreno lunar. La NASA prevé desplegar alrededor de 25 misiones robóticas, con 21 alunizajes, para probar tecnologías críticas y preparar la llegada de astronautas. En esta etapa también participarán compañías privadas como Blue Origin, Astrolab y Lunar Outpost, encargadas de transporte de carga y desarrollo de vehículos lunares.
Una de las piezas centrales será la misión VIPER, un rover diseñado para detectar agua y otros compuestos volátiles. Esa información será clave para saber si los recursos locales pueden usarse en operaciones futuras. También se prevé el despliegue de drones MoonFall, pensados para cartografiar zonas escarpadas o inaccesibles para los rovers tradicionales.
Segunda etapa: energía y primeras estructuras
Entre 2029 y 2032 comenzará la etapa de habitabilidad temprana. Durante ese período, la NASA planea ensamblar infraestructura semipermanente para sostener actividades humanas en la superficie lunar. El proyecto incluirá sistemas avanzados de energía solar y los primeros ensayos con reactores de fisión para generar energía nuclear en la Luna.
La energía será uno de los desafíos principales por la duración de la noche lunar y las condiciones extremas del entorno. También se reforzarán las comunicaciones entre la superficie y la órbita, una capacidad necesaria para coordinar operaciones, tripulaciones y cargas. La agencia estima que esa red logística deberá gestionar hasta 60 toneladas de equipos y suministros.
Tercera etapa: presencia humana sostenida
A partir de 2032, la NASA buscará consolidar una presencia humana más estable en la Luna. Para esa fase se prevé la instalación de módulos habitables más amplios y sistemas logísticos capaces de permitir rotaciones regulares de astronautas. La utilización de recursos locales también será un punto central para reducir la dependencia de suministros enviados desde la Tierra.
Uno de los objetivos será extraer oxígeno e hidrógeno del regolito lunar y de posibles depósitos de hielo. Esos recursos podrían servir para soporte vital, producción de combustible y operaciones científicas. Además, la NASA proyecta desarrollar capacidad de retorno de carga sin tripulación, con la posibilidad de traer a la Tierra cientos de kilos de muestras lunares.
Durante la presentación del plan en Washington, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, sostuvo que el proyecto buscará combinar ciencia, innovación y desarrollo económico. «Nos centraremos en la ciencia, en todo lo que podamos ganar desde una perspectiva económica y tecnológica, en las innovaciones que mejorarán la vida aquí en la Tierra y en prepararnos para lo que inevitablemente nos depara el futuro», afirmó.
Una nueva etapa de la exploración lunar
La base lunar dependerá de la cooperación entre la NASA, agencias internacionales y socios comerciales. El plan apunta a que la Luna deje de ser solo un destino de misiones puntuales y pase a funcionar como plataforma de investigación y operaciones. También abre una nueva etapa en la competencia por tecnologías, recursos y presencia estratégica fuera de la Tierra.
