La suba de la carne engorda las ganancias del campo: la ganadería atraviesa su mejor momento en 15 años
Mientras la carne sigue presionando sobre la inflación y golpea cada vez más fuerte en el bolsillo de los consumidores, en el campo la lectura es bien distinta. Los productores ganaderos atraviesan uno de los mejores momentos de rentabilidad de los últimos 15 años, con precios de la hacienda en niveles históricamente altos y márgenes que mejoraron fuerte en casi todas las etapas del negocio.
Los datos más recientes muestran que la cría, la invernada, el ciclo completo e incluso los sistemas de engorde están operando con números muy favorables. El fenómeno se explica por una combinación de precios sostenidos, buen valor de la hacienda y una relación todavía conveniente entre el maíz y el animal terminado, aunque ya empiezan a aparecer señales de alerta del lado del consumo y de algunos costos.
La carne sube más rápido que el resto de la economía
En los últimos meses, el rubro cárnico se convirtió en uno de los motores más pesados de la inflación. De acuerdo con estimaciones privadas, el aumento de precios de carnes, pollo, cerdo, fiambres y embutidos avanzó a un ritmo muy superior al del índice general.
Mientras el IPC nacional se movió en torno a un promedio mensual del 2,7%, el segmento de carnes lo hizo al 6,3%. Esa diferencia no solo explica parte de la tensión sobre el consumo, sino también por qué hoy el negocio ganadero muestra un escenario tan favorable para los productores.
Precios récord para la hacienda
Según los últimos datos oficiales y relevamientos del mercado, los valores del ganado siguieron subiendo con fuerza. En febrero, el ternero de invernada mostró aumentos del orden del 11%, mientras que las categorías destinadas a faena avanzaron cerca del 10%.
La Bolsa de Comercio de Rosario remarcó que, en términos reales, tanto el precio del novillito como el del ternero de invernada ya se ubican en máximos de toda la serie histórica. En el caso del novillito, el valor promedio de febrero se ubicó 35% por encima del año pasado y nada menos que 60% arriba del promedio de los últimos 15 años.
La invernada vive un momento excepcional
En el segmento de invernada, el salto fue todavía más marcado. El precio del ternero en Rosgan alcanzó en febrero los $6.269 por kilo, lo que implicó una mejora real del 51% frente al mismo mes de 2025 y del 75% respecto del promedio de 2011-2025.
La tendencia, además, siguió acelerándose en marzo. Según el mismo informe, la referencia llegó a $6.809 por kilo, lo que terminó de consolidar un escenario extraordinario para quienes trabajan en esa etapa del proceso productivo.
Cría y ciclo completo, con márgenes históricos
Los números también mejoraron fuerte para los productores de cría. Un modelo de referencia sobre 450 hectáreas en la Cuenca del Salado arrojó un margen bruto cercano a los $374.000 por hectárea, el valor más alto de toda la serie desde 2011.
Ese resultado implicó una mejora real del 59% frente a un año atrás y del 62% contra el promedio de la última década. En el caso de los establecimientos de ciclo completo, el escenario también es muy sólido. Un planteo modelo en el centro-sur de Córdoba mostró un margen bruto de $406.000 por hectárea, con una mejora del 77% interanual en términos reales.
El engorde también da buenos resultados
Aun en los sistemas de engorde, donde el maíz juega un papel decisivo, el negocio sigue arrojando resultados positivos. La clave está en la relación de compra entre el valor del novillito gordo y el precio del cereal, que hoy se mantiene en una zona muy favorable para el productor.
Actualmente, por cada kilo de novillito vendido, el engordador puede comprar unos 20 kilos de maíz, casi el doble de la capacidad de compra que se observó en términos históricos. Esa ventaja ayudó a sostener márgenes altos incluso en modelos intensivos, donde se registraron mejoras reales superiores al 45% en el último año.
El otro lado del boom: consumo más débil y tensión en la cadena
El gran momento de la ganadería, sin embargo, no llega sin costos para el resto de la cadena. Los frigoríficos y el mercado consumidor ya empiezan a mostrar señales de saturación frente a precios que cada vez cuesta más convalidar.
Ese es hoy uno de los grandes límites del negocio. Si bien la rentabilidad productiva sigue siendo muy alta, la combinación de reposición cara, una demanda interna más ajustada y un contexto externo inestable puede empezar a condicionar el escenario hacia adelante, sobre todo en los sistemas más intensivos.
Los riesgos que empiezan a mirar los productores
En el sector también siguen de cerca lo que pueda pasar con el maíz, los precios internacionales y eventuales cambios en materia de retenciones. Cualquier movimiento fuerte en esos frentes puede alterar rápido una ecuación que hoy luce favorable.
Por ahora, la cría y el ciclo completo aparecen como las actividades más firmes dentro del negocio ganadero, con mejores condiciones de estabilidad. En cambio, los planteos más intensivos exigen una atención más fina, porque cualquier cambio brusco en costos o en demanda puede pegar más rápido sobre los márgenes.
