Rebotan menos que en enero, pero los cheques sin fondos siguen en niveles que duplican los de hace un año
La cantidad de cheques rechazados por falta de fondos mostró en febrero una moderación frente a enero, aunque el cuadro general sigue siendo delicado. Según el último Informe de Pagos Minoristas del Banco Central, durante el segundo mes de 2026 se registraron 89.824 cheques rechazados por esa causa, una baja mensual de 11,8%, pero con un salto interanual de 115,1%.
El dato marca un alivio parcial respecto del arranque del año, pero no cambia el fondo del problema: el volumen de rechazos sigue muy por encima del que se observaba un año atrás. En febrero de 2025 habían sido 41.759, menos de la mitad del número actual, lo que vuelve a mostrar la presión que todavía pesa sobre la cadena de pagos.
Menos rechazos que en enero, pero en una escala todavía alta
Además de la baja en cantidad frente a enero, el monto nominal de los cheques rechazados también retrocedió en la comparación mensual. En febrero sumaron $295.586,6 millones, lo que implicó una caída de 4,7% respecto del mes anterior y de 7,4% si se descuenta el efecto de la inflación.
Sin embargo, la comparación con febrero del año pasado vuelve a encender las alertas. En términos nominales, el incremento fue de 207,5%, mientras que medido a precios constantes el salto llegó a 131,2%. Es decir, aun con una mejora mensual, el deterioro frente al año anterior sigue siendo muy marcado.
Qué peso tuvieron sobre el total de cheques
El informe del BCRA precisó que los rechazos por falta de fondos representaron en febrero el 2% del total de cheques compensados en cantidad y el 1,5% en montos. Durante ese mismo período se compensaron 4,5 millones de cheques, entre físicos y electrónicos, por un total de $19,6 billones.
Ese dato permite poner en contexto el problema. Aunque el sistema sigue moviendo cifras muy altas, la porción de cheques que no logra ser cubierta refleja que las dificultades de liquidez no desaparecieron. La baja frente a enero puede sugerir cierta estabilización, pero todavía sobre un piso mucho más alto que el de meses anteriores.
El cheque electrónico sigue ganando lugar
Dentro del universo de cheques, el formato que siguió creciendo fue el ECHEQ. En febrero concentró el 61,4% de la cantidad total de cheques compensados, con 2,8 millones de operaciones, y explicó el 82,8% de los montos, por $16,3 billones.
El avance del cheque electrónico confirma un cambio que el sistema financiero viene mostrando desde hace tiempo: el desplazamiento progresivo del cheque físico por herramientas digitales. Incluso se registraron 34 ECHEQ emitidos en dólares, por un monto total de USD 6 millones, una cifra menor, pero que también muestra diversificación en el uso.
Transferencias y QR, los canales que siguen creciendo
Mientras los cheques rechazados mostraban una baja mensual, otros medios de pago continuaron expandiéndose. Las transferencias inmediatas en pesos crecieron 25,5% interanual, con 650,3 millones de operaciones por $74,8 billones. En casi ocho de cada diez participó al menos una cuenta virtual, un dato que refleja el peso cada vez mayor de billeteras digitales y servicios no bancarios.
Los pagos con QR interoperable también mantuvieron una fuerte dinámica. En febrero se hicieron 88,9 millones de operaciones por $2,1 billones, con subas de 46,4% en cantidad y de 54,2% en montos reales frente al año anterior. La mitad de esas acreditaciones fue a cuentas bancarias y la otra mitad a cuentas virtuales.
Tarjetas, débito directo y efectivo
En otros segmentos, el comportamiento fue más dispar. El débito directo cayó 4,9% interanual en cantidad de operaciones, con 11,1 millones de transacciones, aunque el monto movido creció en términos reales. De todos modos, la tasa de efectividad fue de apenas 43%, lo que muestra que menos de la mitad de esos débitos terminó acreditándose.
Por su parte, las operaciones con tarjeta de débito sumaron 174,3 millones en enero, con bajas interanuales tanto en cantidad como en montos reales. Las de crédito llegaron a 159,4 millones, también con una leve caída. En paralelo, el efectivo siguió concentrado sobre todo en los cajeros automáticos, que explicaron el 89% de las extracciones.
Una mejora acotada dentro de un escenario todavía frágil
El dato de febrero deja dos lecturas al mismo tiempo. La primera es que hubo una moderación respecto del mes previo, algo que puede ser leído como una señal de menor tensión inmediata. La segunda, mucho más de fondo, es que el volumen de cheques rechazados sigue duplicando el nivel de hace un año, lo que impide hablar de una normalización.
En ese cruce entre una leve mejora mensual y un deterioro todavía evidente en la comparación anual se mueve hoy la cadena de pagos. Y mientras los medios digitales siguen ganando terreno, el cheque rechazado continúa siendo una de las señales más claras de las dificultades financieras que atraviesan empresas y comercios.