Las lluvias también golpean al limón tucumano en plena campaña y retrasan el ingreso a los mercados
Las lluvias persistentes de las últimas semanas frenaron la cosecha de limón en Tucumán y generaron demoras en la producción y en las exportaciones. El impacto se da en plena etapa clave de la campaña citrícola y ya altera el ritmo de una de las principales economías regionales del país.
El problema se profundizó durante febrero y marzo, con precipitaciones muy por encima de los niveles habituales para esta época. Según explicó José Carbonell, presidente de la Federación Argentina del Citrus (Federcitrus), en algunas zonas los registros llegaron a triplicar los promedios históricos, lo que provocó anegamientos y complicó el ingreso a los campos. Esa situación frenó tareas esenciales y dejó a gran parte de la actividad en pausa durante varios días.
El exceso de agua también impacta en la calidad del limón. La fruta muestra demoras en su desarrollo y dificultades para alcanzar los niveles adecuados de jugo y acidez, dos variables clave para cumplir con las exigencias del mercado. Estas condiciones generan incertidumbre en los productores, que dependen de esos parámetros para sostener la competitividad.
La parálisis en la cosecha ya tiene efectos en la cadena comercial. El ingreso de fruta al mercado interno y a los circuitos de exportación se ralentizó en un momento en el que la demanda internacional comenzó a moverse antes de lo previsto. Este desfasaje deja al país en una posición incómoda para aprovechar una ventana comercial que suele ser determinante.

El inicio del calendario exportador, previsto para abril, aparece condicionado por estos retrasos. Algunas operaciones debieron reprogramarse y eso limita la posibilidad de capitalizar la menor oferta de otros países productores. La situación obliga a recalcular estrategias en un contexto que, en condiciones normales, sería favorable.
A pesar del escenario, en el sector mantienen una expectativa moderada. Confían en que una mejora en el clima permitirá retomar la cosecha y recuperar volumen en los envíos, especialmente en las primeras colocaciones hacia Europa. El objetivo es llegar a ese mercado antes del ingreso de competidores que suelen presionar los precios.
La urgencia por normalizar la actividad también responde a la demanda industrial. Entre el 70% y el 75% del limón tucumano se destina al procesamiento para la producción de jugo, aceite y derivados. Actualmente, la disponibilidad de materia prima es baja tanto en productores como en clientes, lo que agrega presión sobre toda la cadena.
El desarrollo de la campaña dependerá de lo que ocurra en las próximas semanas. El sector sigue de cerca la evolución del clima y apuesta a una mejora sostenida que permita recuperar el ritmo productivo. La expectativa está puesta en que cesen las lluvias y se consolide un escenario más estable.
