Federico Sturzenegger defendió el rumbo económico del Gobierno y aseguró que, en los dos primeros años de la gestión de Javier Milei, la economía sumó unos 400.000 puestos de trabajo. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado rechazó así las críticas que advierten sobre un crecimiento sin empleo o con ocupaciones de menor calidad. Su planteo apuntó a mostrar que hubo expansión de la actividad y también cambios en la composición del mercado laboral.

Según el funcionario, la economía creció 6,6% en el primer año del actual mandato y 3,5% en el segundo. Además, sostuvo que, si se cumplen las proyecciones del Relevamiento de Expectativas del Mercado, el nivel de actividad podría cerrar el mandato con un incremento cercano al 20%. A partir de esa lectura, afirmó que no resulta razonable hablar de una economía que avanza sin generar empleo.

Qué datos usó para sostener su argumento

El análisis de Sturzenegger se apoyó en cifras de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec. De acuerdo con esos registros, la tasa de actividad del tercer trimestre de 2025 fue de 48,6%, por encima del 48,2% del mismo período de 2023. Ese movimiento implicó un aumento de la población económicamente activa, que pasó de 14.210.000 a 14.554.000 personas.

En ese mismo recorte, la cantidad de personas ocupadas subió de 13.396.000 a 13.606.000. Para el ministro, esa evolución muestra que más de 100.000 argentinos por año accedieron a un puesto de trabajo durante la actual administración. Con esos números, el funcionario buscó reforzar la idea de que el empleo sí acompañó la recuperación de la actividad.

El peso del empleo independiente

Sturzenegger remarcó que la EPH releva únicamente los grandes centros urbanos, por lo que para tener una mirada más amplia recurrió también a la Cuenta de Generación del Ingreso. Según ese indicador, en el tercer trimestre de 2025 existían 22.668.000 puestos de trabajo, frente a los 22.260.000 registrados en el mismo período de 2023. De allí surge la referencia oficial a unos 400.000 nuevos empleos creados desde el inicio de la gestión.

Sin embargo, la composición de ese crecimiento muestra un cambio claro en el tipo de ocupaciones. El ministro señaló que hubo un aumento de 630.000 empleos informales e independientes, mientras que los puestos formales cayeron en 222.000. Aun así, evitó presentar ese desplazamiento como un deterioro automático y sostuvo que el mercado laboral está migrando hacia modalidades más flexibles, en parte favorecidas por cambios introducidos en la Ley Bases.

La defensa del trabajo flexible

Uno de los ejes del discurso oficial fue discutir la idea de que el trabajo independiente implica necesariamente empleo de baja calidad. Sturzenegger afirmó que el ingreso promedio de un trabajador independiente alcanzó en 2025 los 1.460.000 pesos mensuales, por encima del salario promedio de los asalariados, que ubicó en 1.300.000 pesos. Con ese dato, planteó que el debate sobre la calidad del empleo requiere una mirada más fina.

En esa línea, destacó también que el monotributo tiene una carga impositiva menor y que la flexibilización de ese esquema facilitó nuevas formas de inserción laboral. Para el funcionario, el corrimiento hacia modalidades independientes o tercerizadas no debe ser leído de manera lineal como una señal negativa. Su argumento es que parte de ese universo combina mayor flexibilidad con mejores ingresos netos.

Los sectores donde hubo subas y bajas

Al revisar los distintos rubros de la economía, Sturzenegger señaló que el empleo creció en la mayoría de los 17 sectores productivos analizados. Las excepciones, según detalló, fueron construcción, pesca, minería, intermediación financiera y servicio doméstico. Dentro de ese grupo, la construcción concentró cerca del 80% de las bajas registradas en el período.

El ministro también buscó responder a una de las críticas más frecuentes en torno al sector industrial. Afirmó que la industria manufacturera, pese a aparecer muchas veces en el centro del debate por su situación, sumó 40.000 nuevos puestos de trabajo en los dos años analizados. Con esa mención, intentó mostrar que el deterioro no fue uniforme y que hubo ramas que lograron sostener o ampliar el empleo.

La explicación oficial sobre la caída del empleo registrado

Sturzenegger también se refirió a los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino, que marcaron una caída del empleo asalariado formal registrado. Según esa fuente, el número de trabajadores pasó de 13.287.000 a 12.852.000 en un año. Ese retroceso fue uno de los principales argumentos de quienes cuestionan la solidez del mercado laboral bajo la actual gestión.

Frente a eso, el ministro sostuvo que esa baja se explica casi por completo por el derrumbe del monotributo social. Según planteó, durante el kirchnerismo ese régimen se había inflado artificialmente al volverse gratuito, y cuando el Gobierno restableció el pago de una parte de la prestación de salud, el número cayó de 653.400 a 248.900. Desde su perspectiva, esa variación explica prácticamente el total de la merma en los registros del SIPA.

La lectura política del Gobierno

El mensaje de Sturzenegger buscó reforzar una idea central del oficialismo: que el crecimiento económico está teniendo correlato en el mercado laboral, aunque bajo formas distintas a las tradicionales. En ese esquema, el Gobierno pone el foco en la expansión de ocupaciones independientes, en la flexibilización de los vínculos laborales y en la necesidad de avanzar con una modernización del sistema. La defensa no niega la caída del empleo formal, pero la relativiza dentro de una transformación más amplia.

Con ese discurso, el Ejecutivo intenta responder a uno de los cuestionamientos más sensibles sobre su programa económico. La posición oficial es que sí se está creando empleo y que parte de la discusión pasa por cómo se mide y cómo se interpreta ese cambio. En ese punto, la administración Milei apuesta a instalar que el crecimiento del trabajo no desapareció, sino que empezó a expresarse en modalidades distintas a las que dominaron durante años.