Agustín Laje, director ejecutivo de la Fundación Faro y referente del pensamiento libertario, respaldó al presidente Javier Milei en su disputa pública con empresarios de primera línea y afirmó que el conflicto dejó al descubierto prácticas “amparadas por el Estado” que, según su mirada, perjudicaron a consumidores y trabajadores.

En una entrevista en Infobae en Vivo, encuadró el episodio dentro de la “batalla cultural” y vinculó el debate económico con una disputa simbólica sobre quiénes se benefician del esquema de regulaciones e incentivos.

Un cruce con trasfondo: precios, protección y “ganancias extraordinarias”

Durante la conversación, Laje se refirió al enfrentamiento que tuvo a Milei como protagonista frente a empresarios asociados a sectores industriales clave, tras controversias recientes vinculadas al cierre de la planta de Fate y al debate por importaciones, aranceles y márgenes de rentabilidad. En ese marco, planteó que el episodio expuso “ganancias extraordinarias” sostenidas por mecanismos de protección estatal.

“Lo que viene a mostrar esto es que en realidad la izquierda tenía sus propios empresarios protegidos, con ganancias extraordinarias”, sostuvo. Y ejemplificó con el caso de los neumáticos: dijo que se “obligaba” a los argentinos a comprar productos más caros por restricciones de mercado, lo que, en su planteo, reducía la capacidad de consumo en otros rubros.

Laje defendió el tono del Presidente y consideró que el intercambio público funciona como una ruptura de interpretaciones instaladas durante años: la idea de que la izquierda representa a trabajadores mientras la derecha defiende a empresarios. Según su análisis, el episodio reordena esa discusión y exhibe alianzas inesperadas en el plano político.

Señalamientos a la oposición y la disputa por el sentido político

El director de Fundación Faro apuntó contra sectores opositores por, según él, “salir a defender” a empresarios cuestionados en medio de la polémica. Planteó que esa reacción genera un “cortocircuito” porque mostraría a figuras opositoras respaldando a actores económicos poderosos en un contexto de tensión por precios, cierres y apertura comercial.

En ese tramo, elevó el nivel de confrontación con una frase que sintetizó su postura: “El señor no quebraba porque se obligaba a los argentinos a consumir su porquería”, dijo, en referencia a empresarios que, según su lectura, habrían sostenido rentabilidades elevadas por condiciones no competitivas del mercado.

Desde el oficialismo, el conflicto se presenta como parte de una estrategia de desregulación y apertura para abaratar precios y reducir distorsiones. Laje enmarcó esa lógica dentro de la dimensión simbólica: no se trataría solo de economía, sino de una disputa por el relato sobre quiénes fueron beneficiados por el esquema anterior.

“Batalla cultural”: una explicación del modelo libertario

Laje sostuvo que la “batalla cultural” no es un invento del actual Gobierno y trazó antecedentes en experiencias previas de la política argentina, que, según él, trabajaron de forma sostenida sobre el plano simbólico. Luego contrastó esa estrategia con gobiernos que, en su mirada, apostaron a ordenar la economía sin dar una pelea ideológica de fondo.

Sobre la administración Milei, describió tres planos de acción: lo electoral, la gestión y la batalla cultural. En ese marco, defendió que el Presidente continúe interviniendo en discusiones públicas desde redes sociales y medios, porque —según planteó— los cambios económicos no se consolidan sin un cambio cultural que los sostenga.