La baja en los patentamientos de autos 0 km durante febrero ya es un dato imposible de disimular en el sector, incluso sin estadísticas oficiales diarias de ventas. Con el mes a punto de cerrar, distintas fuentes de la industria estiman que se concretaron alrededor de 33.000 operaciones, una cifra que implicaría una caída cercana al 50% frente a enero y de 25% interanual. En un mercado acostumbrado a la estacionalidad, el retroceso de este año luce más profundo que el patrón habitual.

Las terminales, importadores y redes de concesionarios explican que hoy trabajan “a ciegas”: sin un tablero consolidado en tiempo real, la lectura se arma con datos internos de boletos y patentamientos que cada marca recoge en su propia red. Ese diagnóstico se repite en conversaciones de pasillo: la foto del mes es de demanda congelada, y las razones detrás de esa pausa todavía generan debate.

Ventas en baja: qué muestran las estimaciones del sector

En condiciones normales, febrero suele quedar por debajo de enero por un factor estacional conocido: el primer mes del año concentra patentamientos postergados de diciembre y tracciona fuerte por el recambio de “año-modelo”. Sin embargo, ejecutivos del rubro advierten que esta vez la brecha es mayor. En comparación con los descensos de enero a febrero registrados en años recientes, la caída proyectada para 2026 se ubicaría por encima de lo esperado, incluso si se descuenta el efecto estacional.

El dato que enciende alertas no es solo el retroceso mensual, sino el interanual. Dentro de la industria hay una expectativa de cierre anual elevado —con proyecciones que, en algunos casos, miran hacia números altos de patentamientos—, pero un febrero con retroceso del 25% complica esa hoja de ruta y obliga a revisar supuestos.

Dos hipótesis: “dólar bajo” y una espera por precios más baratos

La primera lectura que circula con fuerza remite al tipo de cambio. En un país donde buena parte de los ahorros se dolariza, un dólar más bajo eleva el precio en dólares de los vehículos, aun cuando el precio en pesos no se dispare. Para muchos compradores, eso cambia de inmediato la percepción de valor: el auto “cuesta más” en la moneda en la que se guarda el ahorro.

Pero hay una segunda hipótesis que preocupa a las marcas: la expectativa de que los precios bajen. En el sector afirman que ese rumor —motorizado por debates impositivos y discusiones sobre costos— habría incentivado una conducta clásica del consumidor argentino: postergar la compra para “esperar un mejor momento”. En otras palabras, la demanda no desaparece necesariamente: se sienta en el banco y mira.

Dentro de esa discusión, las automotrices sostienen que una baja generalizada no sería realista en el corto plazo, salvo para segmentos puntuales donde el impacto tributario es determinante. El resto de los modelos, señalan, tendería a seguir con ajustes más moderados si la inflación cede, pero no con una reducción fuerte y masiva de listas.

Importados vs. nacionales: por qué el freno no se ve igual en todos

Otra pista aparece en la segmentación. En los concesionarios remarcan que el golpe no es idéntico en todos los vehículos. Los importados con precio referenciado al dólar podrían mostrar un comportamiento distinto al de los modelos con listas fijadas en pesos, porque el cliente que decide en dólares evalúa otras variables y, en algunos casos, ya está “parado” en moneda dura.

Aun así, la sensación general es de enfriamiento: concesionarios de distintas marcas describen semanas con cierres por debajo de lo normal, comparaciones internas con enero y una demanda que no termina de activarse. La incertidumbre no es solo por los números, sino por la dificultad de identificar un disparador único.

Planes de ahorro: el termómetro que también se enfría

En el mercado se asume que los planes de ahorro son un termómetro clave: concentran una porción importante de las ventas y reflejan el pulso del comprador minorista. Si las suscripciones bajan, el mensaje suele ser claro: hay menos decisión de compra y menos margen psicológico para comprometer cuotas.

En febrero, los especialistas del rubro hablan de una baja relevante respecto de enero, con matices por estrategias puntuales de algunas marcas que en el mes anterior tuvieron planes agresivos y no los repitieron. Aun con esa aclaración, la comparación interanual aparece como un dato difícil de maquillar: si la base 2025 fue fuerte, el contraste de este año agranda el impacto.

¿Rebote en marzo?: el escenario que espera el mercado

En concesionarios del interior y en parte de la cadena comercial se repite una idea: febrero fue “corto”, pero se sintió largo por la falta de movimiento. El pronóstico más extendido es que marzo podría traer una recuperación si se recompone el ánimo general y si sectores como el agro y la energía empujan expectativas de mayor actividad.

Por ahora, el mercado parece haber entrado en una pausa táctica: entre el dólar bajo, la expectativa por precios y la incertidumbre general, muchos compradores eligieron esperar. La incógnita es cuánto dura ese “freezer” y qué señal —cambiaria, fiscal o comercial— terminará siendo la que destrabe la decisión.