El Gobierno nacional modificó el esquema de homologación para comercializar celulares y equipamiento de telecomunicaciones en la Argentina, con el argumento de reducir tiempos y trámites que, según el oficialismo, funcionaban como barrera para el ingreso de nuevos productos. La medida se formalizó este jueves mediante la Resolución 57/2026 del ENACOM, que actualiza procedimientos y registros y deja atrás un sistema asociado a normativas vigentes desde la década de 1980.

Según planteó el Ejecutivo, el objetivo es que los lanzamientos de teléfonos y otros equipos lleguen al país con mayor rapidez y en sincronía con mercados internacionales, manteniendo la verificación técnica pero eliminando revalidaciones y duplicaciones consideradas innecesarias.

Qué cambia en la homologación

La resolución introduce cambios en el mecanismo por el cual ENACOM autoriza la comercialización de equipos, con foco en tres ejes:

1) Menos revalidaciones automáticas.
Hasta ahora, equipos ya aprobados debían revalidar certificaciones de manera periódica (por ejemplo, cada tres años). Con el nuevo esquema, si un dispositivo no presenta modificaciones y sigue cumpliendo estándares técnicos y de seguridad vigentes, no deberá repetir ese proceso.

2) Fin de trámites duplicados para variantes comerciales.
Las versiones comerciales de un mismo equipo —cuando son técnicamente idénticas— ya no requerirán expedientes separados, un punto que impacta especialmente en celulares y accesorios que cambian de nombre, empaque o configuración comercial sin alterar componentes relevantes.

3) Reconocimiento de estándares internacionales.
El ENACOM podrá aceptar certificaciones y ensayos realizados por agencias y laboratorios reconocidos, alineando criterios con normas técnicas globales para evitar duplicaciones. En términos prácticos, si un equipo ya fue evaluado bajo estándares internacionalmente aceptados, el Estado busca no “inventar” requisitos extra que dilaten su aprobación.

Qué productos alcanza

El nuevo protocolo abarca celulares y una amplia gama de dispositivos tecnológicos y de telecomunicaciones, entre ellos: auriculares inalámbricos, relojes inteligentes, parlantes, teclados, mouses, videocámaras e Internet de las Cosas (IoT), además de equipamiento de redes como routers, puntos de acceso Wi-Fi, radiobases, centrales telefónicas y teléfonos, y también handies.

Desde el Gobierno, el argumento es que la homologación se mantiene como control de seguridad y compatibilidad de redes, pero con menos burocracia. En esa línea, el secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, Darío Genua, sostuvo que el Estado debe garantizar reglas claras sin frenar oferta ni competencia: “La homologación sigue. La burocracia, no”.

Los registros y reglamentos que acompañan la medida

Para implementar el cambio, ENACOM aprobó reglamentos vinculados a los registros del sistema, incluyendo el RAMATEL (Registro de Actividades y Materiales de Telecomunicaciones), además de disposiciones sobre agencias de certificación y laboratorios de ensayo habilitados para intervenir con informes técnicos válidos en el proceso.

El oficialismo sostiene que el nuevo esquema debería traducirse en más oferta, competencia y, en consecuencia, precios más competitivos, además de facilitar el ingreso de productos “de última generación” con menor demora administrativa.