Un estudio científico vinculó la exposición a dos compuestos del grupo de los PFAS —conocidos como “químicos eternos” por su persistencia ambiental— con un envejecimiento biológico más rápido en hombres de 50 a 64 años. La investigación, publicada en Frontiers in Aging, halló que niveles elevados de PFNA y PFOSA, presentes en artículos de uso habitual como utensilios antiadherentes y envases, se asocian con una mayor velocidad de cambios biológicos ligados a la edad, medidos mediante herramientas epigenéticas.

Los autores remarcaron que el diseño del trabajo no prueba causalidad: muestra una asociación estadística que podría estar influida por otros factores de salud o hábitos, pero vuelve a poner el foco en el impacto potencial de sustancias extendidas en la vida cotidiana y en la discusión sobre la seguridad de “alternativas” industriales recientes.

Qué son los PFAS y por qué preocupan

Los PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas) se usan desde la década de 1940 por su resistencia al agua, la grasa y el calor. Su estructura química los vuelve extremadamente estables, lo que alimentó el apodo de “químicos eternos” por su capacidad de persistir en el ambiente durante largos períodos. En el mercado se reportan miles de variantes y las restricciones internacionales alcanzan solo a una parte de estos compuestos, mientras que nuevas formulaciones pueden ingresar como reemplazos con perfiles regulatorios distintos.

La investigación se centró en PFNA (ácido perfluorononanoico) y PFOSA (perfluorooctanosulfonamida), dos sustancias que aparecen como alternativas recientes o vinculadas a PFAS “clásicos”. El equipo, liderado por el epidemiólogo Xiangwei Li (Universidad Jiao Tong de Shanghái), sostuvo que los resultados sugieren que ciertos reemplazos “no son necesariamente de bajo riesgo” y requieren atención por su impacto ambiental y sanitario.

Cómo midieron “edad biológica” y qué encontraron

El análisis usó datos del National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES) de Estados Unidos, con muestras de sangre de 326 adultos mayores recolectadas entre 1999 y 2000, donde se evaluó la presencia de once PFAS. Según el trabajo, PFNA y PFOSA aparecieron en la sangre de casi el 95% de los participantes, un indicador de exposición extendida.

Para estimar la edad biológica, el estudio aplicó 12 “relojes epigenéticos” basados en patrones de metilación del ADN, una técnica utilizada para aproximar el ritmo de envejecimiento celular. El resultado principal fue una asociación: en varones de 50 a 64, concentraciones más altas de PFNA (y también señales con PFOSA, por vías parcialmente diferentes) se vincularon con aceleración epigenética. En mujeres, ese efecto no se observó.

Los autores plantearon hipótesis sobre la diferencia por sexo: desde el posible peso de factores conductuales que influyen en los marcadores analizados —como el tabaquismo— hasta diferencias biológicas en la eliminación de PFAS. El trabajo también señala que, en la literatura previa, se describió que las mujeres podrían eliminar ciertas PFAS más rápido por mecanismos vinculados al embarazo, la lactancia y la menstruación, y que esa brecha tendería a reducirse tras la menopausia.

Qué límites tiene el hallazgo

El propio estudio advierte que su metodología no permite concluir que PFNA o PFOSA “causen” envejecimiento acelerado. La asociación podría reflejar otras variables que se mueven junto a la exposición (dieta, ocupación, consumo de tabaco, condiciones socioambientales, etc.). Aun así, el trabajo destaca que no encontró asociaciones comparables con otros PFAS medidos, lo que sugiere un patrón específico para estos compuestos en ese grupo etario masculino.