El oficialismo considera que atraviesa su mejor momento político desde que asumió Javier Milei, con avances legislativos que fortalecieron su agenda y un peronismo/kirchnerismo más debilitado en el Congreso. En la Casa Rosada, sin embargo, advierten que ese margen podría ser limitado en el tiempo: creen que la colaboración de los aliados será más difícil a partir del segundo semestre, cuando el calendario electoral empiece a condicionar más las negociaciones.

La lectura interna es que 2026 aparece como un período clave —y posiblemente el último con condiciones relativamente favorables— para intentar reformas estructurales. Aunque el Gobierno exhibe entusiasmo por el escenario parlamentario, operadores libertarios sostienen que no conviene sobreactuar triunfalismos: la mayoría circunstancial depende de acuerdos que pueden volverse más costosos.

Reuniones en Casa Rosada y un objetivo ambicioso de proyectos

El clima de optimismo se habría reflejado en dos reuniones realizadas a comienzos de semana: un encuentro de la mesa política con foco en la estrategia legislativa y otra reunión de repaso de gestión, donde cada ministerio presentó líneas de trabajo y reformas posibles.

En ese marco, Milei habría pedido a las carteras que preparen paquetes de reformas. También se mencionó la intención de enviar una cantidad elevada de iniciativas al Congreso durante el año, en un intento por aprovechar la inercia política y el reordenamiento del mapa parlamentario.

Por qué el oficialismo cree que el margen se achica

Pese a la confianza, dentro del Gobierno anticipan que la oposición dialoguista podría reducir incentivos para acompañar proyectos a medida que se acerquen las definiciones electorales. La hipótesis es que, cuando se active la dinámica de campañas provinciales y acuerdos locales, los bloques que hoy negocian podrían empezar a poner más condiciones o directamente marcar distancia.

En la Casa Rosada también miran con atención la posibilidad de que varias provincias adelanten sus calendarios electorales, lo que podría tensionar aún más el vínculo con gobernadores y fuerzas provinciales. El antecedente que citan en el oficialismo es cómo, aun sin primarias nacionales, las elecciones locales reconfiguraron alineamientos con meses de anticipación.

Qué rol cumplen los gobernadores y los acuerdos “por tema”

El Gobierno atribuye parte de sus recientes logros legislativos a una estrategia de acuerdos puntuales con gobernadores y aliados circunstanciales, que en algunos casos votan a favor y, en otros, se ausentan o facilitan el avance de proyectos.

Entre los factores que pesan en esas negociaciones aparece la expectativa de que La Libertad Avanza compita en distritos donde hoy necesita cooperación parlamentaria. En ese juego, los aliados buscan preservar margen propio y el oficialismo intenta sostener apoyos sin comprometer su identidad política.

Reformas que aparecen como prioritarias en la agenda 2026

Dentro del paquete de iniciativas que el Gobierno considera centrales, se ubica una reforma electoral que incluiría cambios como la eliminación de las PASO, ajustes vinculados a la Boleta Única Papel y modificaciones sobre el financiamiento electoral.

También se menciona como prioridad una reforma del Código Penal, impulsada por sectores del oficialismo que apuntan a endurecer penas y modificar criterios sobre delitos específicos, además de incorporar cambios en figuras vinculadas a corrupción y terrorismo, entre otros puntos.

Tributaria, recaudación y proyectos que quedarían para después

Tras la modernización laboral, el oficialismo proyecta una reforma tributaria, aunque en el entorno del Gobierno admiten que la situación fiscal limita el margen para bajar la recaudación. En esa línea, algunos operadores deslizan que ciertas ideas de reducción o simplificación podrían revisarse para evitar tensiones con provincias.

En paralelo, el oficialismo evalúa dejar otras discusiones para más adelante, para no desgastar el vínculo con aliados mientras dure la “ventana” de acuerdos. Entre los temas que, por ahora, no aparecen como prioridad inmediata se mencionan decisiones institucionales de alto voltaje político, mientras que sí se prevé avanzar con pliegos judiciales que ya estarían listos para enviar.