La polémica por el precio en las gomerías continúa: “Estábamos robando”
El CEO de la cadena de gomerías Neumen, Roberto Méndez, reconoció que durante los años de mayores restricciones a las importaciones el mercado de neumáticos en la Argentina funcionó con precios distorsionados y márgenes extraordinarios. En una entrevista, aseguró que las cubiertas estaban “carísimas” y sostuvo que tanto multinacionales como empresarios locales obtuvieron rentabilidades muy por encima de lo habitual.
“Eran carísimas, hay que reconocerlo. Yo digo que estaban robando las multinacionales y nosotros, los empresarios, porque teníamos un mercado que no era real. Nunca ganamos tanta plata como cuando nos permitieron hacer lo que estábamos haciendo”, afirmó Méndez, al referirse al esquema previo a la apertura importadora.
Remarcaciones “extraordinarias” y la referencia a una “rentabilidad normal”
En su análisis, Méndez planteó que la desregulación obliga a las empresas a “adecuarse” a márgenes más razonables y valoró las declaraciones del ministro Federico Sturzenegger, quien viene sosteniendo que el objetivo es empujar al mercado hacia una rentabilidad “normal”.
En ese marco, el empresario describió que en un momento las remarcaciones llegaron al 60% o 70%, cifras que contrastó con una rentabilidad aceptable cercana al 20%. Aun así, aclaró que en Argentina el negocio necesita un piso mayor por la estructura impositiva, y consideró que la rentabilidad bruta antes de impuestos “no debería ser menor al 22%”.
“Después de impuestos queda muy poquito. Aunque quede poco, uno tiene que buscar el volumen y aparte el servicio”, sostuvo, al explicar el cambio de estrategia del sector en un escenario de mayor competencia.
La reacción de Milei y el debate por el “nacionalismo” económico
Las declaraciones del CEO de Neumen tuvieron repercusión política. El presidente Javier Milei replicó el tema en su cuenta de X con una frase dirigida contra quienes justifican precios altos con discursos proteccionistas: “DEDICADO A LOS DELINCUENTES QUE HACEN DEL NACIONALISMO BARATO UNA BANDERA PARA ROBAR A LOS ARGENTINOS DE BIEN”.
El mensaje se sumó a un debate que volvió a tomar fuerza tras el cierre de empresas y el freno del consumo, con discusiones sobre competencia, protección industrial y el impacto de la apertura importadora en sectores sensibles.
Ventas, cuotas y ajuste del consumo
Méndez afirmó que su empresa trabaja hace 42 años en el rubro, tiene 520 empleados y 40 puntos de venta en todo el país. En ese contexto, sostuvo que el mercado se volvió más parecido a un “supermercado”: el cliente compara y define por precio, muchas veces priorizando pagar en cuotas.
“En Neumen hoy ofrecemos 12 cuotas con interés y hemos logrado incrementar las ventas en comparación con el año pasado”, señaló. También remarcó que en febrero del año anterior la venta de neumáticos había caído un 23%, y que la demanda actual evidencia la necesidad de diferir pagos ante un consumo todavía debilitado.
Pirelli, cubiertas baratas y el riesgo de la baja calidad
El empresario explicó que Neumen vende en un 90% la marca Pirelli, pero admitió que, si el mercado pide cubiertas más económicas, la empresa deberá adaptarse. “Si el mercado me pide cubiertas baratas, yo voy a vender cubiertas baratas. Yo tengo que mirar la subsistencia”, sostuvo.
Sin embargo, lanzó una advertencia: para Méndez, la expansión de neumáticos más baratos puede implicar un riesgo si se trata de productos de baja calidad. “Una familia no puede arriesgarse con una cubierta de baja calidad. La cubierta del auto es algo crítico”, afirmó.
China, antidumping y el impacto en la industria local
En la misma línea, Méndez señaló que “algunas cubiertas chinas son buenas, pero no todas”, y dijo que el mayor problema es competir en igualdad de condiciones frente a productos importados desde China por diferencias de costos laborales y escala.
Por eso pidió establecer controles específicos y un mecanismo antidumping para las cubiertas chinas. “Con China no se puede competir en igualdad de condiciones”, aseguró, y llamó a un acuerdo entre fabricantes, concesionarios, distribuidores y el Estado.
El tema se instaló con más fuerza tras el cierre de la histórica fábrica Fate, que derivó en el despido de 920 trabajadores. Si bien se mencionaron problemas estructurales previos, desde el sector indicaron que el ingreso de importaciones más baratas fue un factor que aceleró el desenlace.
