Pasada la medianoche, el Senado aprobó la reforma laboral impulsada por el Gobierno, que ahora deberá ser debatida en la Cámara de Diputados. El oficialismo logró una coalición amplia con el respaldo de La Libertad Avanza, el PRO, la mayoría de la UCR, bloques provinciales y sectores del peronismo disidente. El rechazo fue encabezado por Unión por la Patria y otros bloques opositores.

En la previa al tratamiento se introdujeron 28 modificaciones al texto original. Entre los cambios más relevantes figuran ajustes en el régimen de vacaciones, indemnizaciones por despido, banco de horas y licencias por enfermedad.

En materia de vacaciones, se mantiene el período entre el 1 de octubre y el 30 de abril, con posibilidad de fraccionamiento en tramos no menores a siete días. También se establece que el empleador deberá notificar la fecha con al menos 30 días de anticipación.

Respecto a las indemnizaciones por despido sin causa, se fija el pago de un mes de sueldo por año trabajado, pero se excluyen de la base de cálculo conceptos no mensuales como el aguinaldo. Además, se establece un tope vinculado al salario promedio del convenio colectivo y se habilita, mediante acuerdos colectivos, la creación de sistemas alternativos como fondos de cese laboral.

El proyecto incorpora el llamado “banco de horas”, que permitirá compensar horas extras con descansos en otros períodos, siempre mediante acuerdo escrito y respetando los límites legales de jornada y descanso.

También se crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), destinado a que las empresas constituyan un fondo para afrontar indemnizaciones, sin reemplazar el régimen general vigente.

Durante el debate, el oficialismo defendió la iniciativa como una modernización orientada a reducir la litigiosidad y promover el empleo formal. La oposición cuestionó posibles retrocesos en derechos laborales.

Con la media sanción obtenida en la Cámara alta, el proyecto pasará ahora a Diputados, donde se anticipa una discusión intensa.