Tras meses de tensión sanitaria y negociaciones técnicas, el comercio de carne vacuna entre la Argentina y México ingresó en una etapa ambigua: se levantaron las sanciones sanitarias a frigoríficos argentinos, pero al mismo tiempo se restableció un arancel del 25% a las importaciones, lo que limitó la reapertura efectiva del mercado a un grupo reducido de plantas.

La decisión fue comunicada por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y habilitó nuevamente los envíos de carne bovina a partir del 1° de agosto. Sin embargo, a fines de diciembre, el gobierno mexicano resolvió no renovar la excepción arancelaria que regía para la Argentina.

El levantamiento de las sanciones sanitarias

La rehabilitación llegó luego de un extenso proceso de auditorías y correcciones. Entre el 8 y el 22 de marzo de 2025, el Senasica inspeccionó 27 plantas frigoríficas argentinas, detectando incumplimientos sanitarios que derivaron en la suspensión de una decena de establecimientos.

En particular, se identificaron fallas en la medición del pH de las medias reses, un requisito clave para garantizar que la carne esté libre de fiebre aftosa. En su momento, 13 plantas presentaron observaciones: cuatro fueron rechazadas hasta una nueva auditoría y otras diez quedaron sujetas a procesos de renovación de autorización.

El alivio llegó cuando el Senasa presentó un plan de acción correctivo, que permitió subsanar las deficiencias técnicas. Tras una nueva verificación in situ realizada en septiembre, varias plantas fueron “relistadas” en el Sistema de Información de Consulta de Plantas Autorizadas (Sicpa).

Actualmente, 16 frigoríficos argentinos figuran habilitados para exportar carne vacuna a México, con autorización vigente hasta el 30 de mayo de 2026.

El golpe del arancel del 25%

Pese a la reapertura sanitaria, el restablecimiento del arancel del 25% terminó condicionando el regreso pleno al mercado mexicano. Hasta el año pasado, la Argentina pagaba un 10% de impuesto, e incluso contaba con una excepción acordada bilateralmente durante los últimos tres años.

Con la aprobación de la reforma de la Ley de los Impuestos Generales de Importación y Exportación (Ligie) en México, esa excepción quedó sin efecto. En la práctica, la suba impositiva dejó fuera de competencia a varias plantas que, si bien están habilitadas desde el punto de vista sanitario, no logran cerrar números rentables.

“Con este nivel de arancel, México va a ir desapareciendo como destino; nadie va a querer exportar si los costos no cierran”, señaló un exportador del sector, que logró colocar solo una parte de su producción en el último trimestre de 2025.

Caída en volumen y valor exportado

El impacto se reflejó con claridad en las estadísticas oficiales. Según datos del Ministerio de Economía, en 2025 la Argentina exportó a México 4.000 toneladas de carne bovina, por un valor FOB de US$26,9 millones.

En comparación con el año anterior, esto implicó:

  • Una caída del 55,8% en el volumen exportado
  • Una baja del 45,7% en el precio promedio del producto

Desde el sector advierten que, de mantenerse el esquema arancelario actual, el mercado mexicano podría perder relevancia estratégica para la carne argentina. Aun cuando se trata de un destino que históricamente fue considerado clave para diversificar exportaciones.