La energía y la minería consolidaron en 2025 un desempeño exportador excepcional y se afirmaron como dos de los principales motores de ingreso de divisas para la economía argentina. De acuerdo con estimaciones oficiales, en un horizonte de cuatro años ambos sectores podrían generar un flujo de dólares equivalente al del complejo agroexportador, cuyo superávit comercial ronda los US$32.000 millones anuales.

Durante el último año, el crecimiento se explicó por dinámicas diferentes: el sector energético avanzó por mayores volúmenes de producción y una fuerte sustitución de importaciones, mientras que la minería alcanzó un récord histórico impulsada por la suba de los precios internacionales del oro y la plata, en un escenario global marcado por la incertidumbre financiera y las tensiones geopolíticas.

Energía: más exportaciones y menos importaciones

El complejo energético aportó en 2025 un 38% más de divisas que en 2024 y cerró el año con un superávit comercial de US$7.815 millones, frente a los US$5.668 millones del período anterior. Según el último informe del Intercambio Comercial Argentino (ICA) del Indec, el resultado se explicó por un incremento del 28,5% en las cantidades exportadas, pese a una caída del 11,2% en los precios internacionales.

El principal factor detrás de este desempeño fue el avance de la producción no convencional en Vaca Muerta. Dentro del sector, las exportaciones de petróleo crecieron 22,6% interanual, al pasar de US$5.480 millones a US$6.716 millones, consolidando al crudo como el principal producto energético de exportación.

El oleoducto VMOS y la expansión del crudo

Las perspectivas para los próximos años continúan siendo positivas. Hacia fines de 2026 está previsto el inicio de operaciones del oleoducto VMOS, que conectará Vaca Muerta con un puerto en la provincia de Río Negro y permitirá la salida de buques de gran porte tipo VLCC, con capacidad para transportar hasta dos millones de barriles.

El proyecto comenzará con una capacidad inicial de 180.000 barriles diarios y se ampliará progresivamente hasta alcanzar un máximo de 550.000 barriles diarios en 2027, lo que reforzará el perfil exportador del petróleo argentino.

Sustitución de importaciones y alivio fiscal

El aumento de la producción local de gas tuvo un impacto directo en la reducción de las importaciones energéticas. En 2025, las compras externas de gasoil cayeron 22,7%, de US$1.088 millones a US$841 millones. A su vez, las importaciones de gas en estado natural se desplomaron 97,4%, al pasar de US$586 millones a apenas US$15 millones, mientras que las de gas natural licuado (GNL) retrocedieron 10%, hasta totalizar US$608 millones.

Este proceso también mejoró las cuentas fiscales. Según la consultora Economía y Energía (EyE), el gasto en subsidios energéticos cayó 36% durante 2025, lo que implicó un ahorro de US$2.253 millones, explicado principalmente por menores costos de abastecimiento y, en menor medida, por ajustes tarifarios.

Minería: récord exportador impulsado por el oro

El sector minero también exhibió un desempeño histórico. En 2025, el valor de las exportaciones creció 29,2% y alcanzó los US$6.037 millones, el nivel más alto desde que existen registros, superando incluso el pico de 2012, cuando se habían exportado US$4.981 millones.

El oro fue el principal motor del crecimiento, con ventas externas por US$4.078 millones, un récord nominal que permitió sostener la actividad pese a la caída gradual de la producción física. En términos de intercambio comercial, el superávit minero acumulado hasta noviembre ascendió a US$4.715 millones, un 56,1% más que en igual período de 2024, según datos de la Secretaría de Minería.

Advertencias sobre costos y envejecimiento de yacimientos

Desde el sector minero advierten, sin embargo, que el crecimiento actual se apoya en precios elevados más que en un aumento estructural de la producción. La Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) señaló que la persistente suba de costos responde al envejecimiento de los yacimientos y a la falta de nuevas operaciones, además de factores cambiarios y fiscales que afectan la competitividad.

En este contexto, una corrección brusca de los precios internacionales del oro y la plata podría acelerar el cierre de proyectos y afectar el flujo de exportaciones en los próximos años.

Litio y cobre: dinámicas opuestas y apuestas de largo plazo

El litio muestra una dinámica distinta. Aunque el precio del carbonato de litio equivalente cayó de US$80.000 a US$11.000 por tonelada, el valor exportado creció 37% en 2025 gracias a un aumento del 58% en los volúmenes, impulsado por nuevos proyectos y ampliaciones de capacidad.

En el caso del cobre, la Argentina no produce desde 2018, tras el cierre de Bajo la Alumbrera en Catamarca. Sin embargo, el sector volvió a ganar protagonismo con anuncios de reactivación y nuevos desarrollos. La multinacional Glencore confirmó la reactivación de Alumbrera y avanza con proyectos como MARA y El Pachón, mientras que la empresa Vicuña —integrada por BHP y Lundin Mining— impulsa Josemaría y Filo del Sol en San Juan, con inversiones que superan los US$2.000 millones bajo el régimen RIGI.