El as bajo la manga de Javier Milei para negociar la cuota de la carne argentina con China
La decisión de China de imponer un sistema de cupos con aranceles diferenciales para la importación de carne vacuna generó preocupación entre los principales países exportadores, pero también abrió un margen técnico que podría convertirse en una oportunidad para la Argentina. Tras una investigación que se extendió durante un año, el Ministerio de Comercio chino estableció que las exportaciones que superen los volúmenes asignados deberán tributar un arancel del 55%, mientras que los envíos dentro del cupo mantendrán la alícuota vigente del 12,5%.
En el caso argentino, el cupo anual quedó fijado en 511.000 toneladas. El nuevo régimen comenzó a regir esta semana, tendrá una vigencia de tres años y prevé un incremento del 2% anual en los volúmenes habilitados. Todo envío que supere ese límite quedará alcanzado por el arancel más elevado.
Un esquema que alcanza a todos los grandes exportadores
La medida no es exclusiva para la Argentina. Países como Brasil, Australia, Estados Unidos y otros grandes proveedores también quedaron sujetos a cupos, en una decisión que redefine el acceso al mayor mercado importador de carne vacuna del mundo.
Uno de los datos centrales del nuevo esquema es que el cupo global fijado por China resulta inferior a los volúmenes que el país ya venía importando. En los últimos 12 meses, las compras chinas de carne vacuna alcanzaron 2.873.324 toneladas, mientras que el cupo total a partir de 2026 será de 2.688.000 toneladas. La diferencia implica un recorte cercano al 6%.
Este límite no supone un derrumbe inmediato del comercio, pero sí restringe la posibilidad de crecimiento futuro, especialmente en los cortes de menor valor, que dependen en gran medida del mercado chino. Actualmente, China concentra cerca del 70% de las exportaciones argentinas de carne vacuna.
El impacto para la Argentina y el resto de la región
Para Diego Ponti, analista de la consultora AZ Group, la noticia debe analizarse en distintos planos. “Como punto de partida, naturalmente la noticia es mala, porque nunca puede ser una buena noticia que hable de restricciones. Uno debiera poder exportar lo que quiere si es competitivo”, señaló.
Sin embargo, aclaró que la Argentina no aparece entre los países más perjudicados. En los últimos 12 meses, el país exportó a China unas 375.000 toneladas de carne vacuna, entre enfriada y congelada, con y sin hueso. Ese volumen se ubica por debajo del cupo asignado.
La situación es diferente para otros actores. Brasil exportó cerca de 1,478 millones de toneladas y quedó con una cuota de 1,106 millones, lo que deja fuera del sistema unas 372.000 toneladas. Australia, en tanto, exportó unas 300.000 toneladas y tendrá un cupo de 205.000, con un excedente de 96.000 toneladas. “Esas toneladas que quedan afuera van a ser buscadas por los importadores chinos en países que tengan cupo disponible, como la Argentina o Uruguay”, explicó Ponti.
El hueso, la zona gris que abre una negociación
Más allá de la redistribución de volúmenes, existe un punto técnico que podría convertirse en una herramienta clave para el Gobierno nacional. En la normativa publicada por China, los productos alcanzados por el sistema de cupos están identificados bajo determinadas posiciones arancelarias, pero no aparece incluida la correspondiente al hueso solo.
“En la nomenclatura que informan no estaría contemplada la posición arancelaria del hueso”, explicó Ponti. Según datos oficiales, entre enero y noviembre de 2025 la Argentina exportó a China unas 116.134 toneladas de hueso, un volumen que representa aproximadamente US$197 millones.
Actualmente, la aduana china computa esos envíos como carne con hueso, incorporándolos al cupo general. Sin embargo, la ausencia explícita de esa posición en la normativa abre la puerta a una reinterpretación técnica. “Si se reconoce al hueso como un producto distinto, que no compite con el productor chino, la Argentina tendría mucho más margen dentro de la cuota”, señaló el analista.
