Inflación 2026: el Presupuesto proyecta 10,1%, pero las consultoras privadas ven un escenario más complejo
El Presupuesto 2026, ya aprobado por el Congreso, fija una inflación anual del 10,1% para el próximo año. La proyección oficial marca un sendero de fuerte desaceleración, aunque queda lejos de las estimaciones que manejan consultoras privadas y analistas del mercado, que advierten sobre riesgos asociados al tipo de cambio y a la dinámica de precios.
Entre los relevamientos internacionales, LatinFocus ubica la inflación de 2026 en 23,9%, con una leve corrección a la baja respecto del informe previo. Para 2027, la proyección desciende al 15%. Según el análisis, la moderación de precios estaría vinculada al ajuste fiscal, una mayor competencia interna y la flexibilización de las importaciones, aunque el esquema de tipo de cambio flotante aparece como un posible factor de presión.
Las estimaciones privadas muestran una dispersión significativa. La previsión más optimista es la de Econosignal Deloitte, con una inflación del 17,1%, mientras que el escenario más adverso corresponde a Standard Chartered, que proyecta un 38% para 2026.
En el plano local, el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central estima una inflación del 19,6% para el año próximo. El informe refleja una aceleración en la segunda mitad del año y marca un sendero mensual descendente hasta mayo de 2026, cuando el índice rondaría el 1,5%. Sin embargo, para los primeros meses se espera que la inflación se mantenga por encima del 2%, impulsada por factores estacionales, precios regulados y aumentos en alimentos y tarifas.
Desde que el proyecto de Presupuesto fue presentado, distintas consultoras pusieron en duda la consistencia del 10,1%. Algunas señalaron que la cifra luce demasiado baja y que podría comprometer la credibilidad de las proyecciones reales, mientras que otras advirtieron un sesgo excesivamente optimista.
A este escenario se suma el cambio en el esquema cambiario. A partir del 1 de enero de 2026, las bandas se ajustarán según la inflación y el Banco Central podrá comprar reservas con un límite diario. Desde la autoridad monetaria aseguran que la medida no implica una suba automática del tipo de cambio y que la intervención será gradual, en línea con un proceso de desinflación.
Pese a estas señales, el mercado comenzó a mostrar un mayor interés por los bonos ajustados por inflación, una lectura que refleja cautela sobre la velocidad de la desaceleración y expectativas de un IPC más elevado que el previsto oficialmente. El contraste entre la meta del Presupuesto y las proyecciones privadas vuelve a instalar el debate sobre la viabilidad del objetivo inflacionario para 2026.
