¿A cuánto cerrará el dólar a fin del 2026? ¿Habrá una dolarización formal en la Argentina en 2026? ¿Seguirá Claudio Tapia al frente de la AFA? Preguntas habituales del debate político y económico también se transformaron en contratos operables dentro de los llamados mercados de predicción, un fenómeno global que empieza a ganar visibilidad en el país y que reabre la discusión sobre el límite entre inversión financiera y juego de apuestas.

Aunque en la Argentina todavía se trata de un segmento incipiente, estas plataformas ya mueven cientos de millones de dólares a nivel internacional y despertaron alertas regulatorias en varios países, donde fueron directamente prohibidas.

Qué son los mercados de predicción

Los mercados de predicción funcionan como espacios donde los usuarios compran y venden posiciones vinculadas a eventos futuros verificables, desde elecciones y variables económicas hasta resultados deportivos o decisiones empresariales.

Cada evento se divide en escenarios posibles —por ejemplo, “sí” o “no”— y cada uno tiene un precio que fluctúa entre US$0 y US$1. Ese valor representa la probabilidad implícita que el mercado asigna a que el evento ocurra. Si el resultado se confirma, la posición paga US$1; si no, pierde todo su valor.

Cómo se opera y qué rendimiento puede tener

En estos mercados, los precios se determinan exclusivamente por oferta y demanda. Si muchos usuarios creen que un evento es probable, el precio sube; si pierden confianza, baja.

Según explicó Francisco Ferrer, cofundador de Berry, los precios funcionan como un termómetro de expectativas. “Si una posición del ‘sí’ cotiza a 60 centavos, el mercado está asignando una probabilidad del 60% a ese resultado”, señaló.

Un ejemplo práctico: si un usuario compra una predicción que paga US$1 en caso de que el dólar cierre el año entre cierto rango, a un precio de US$0,47, y el evento ocurre, obtiene una ganancia de US$0,53 por contrato. Si no ocurre, pierde lo invertido.

Inversión, cobertura o apuesta: el debate abierto

La principal polémica gira en torno a la naturaleza de estos instrumentos. Para algunos especialistas, se trata de apuestas encubiertas; para otros, de una forma alternativa de procesar información y cubrir riesgos.

Sin embargo, esa frontera se volvió más difusa cuando Intercontinental Exchange, casa matriz de la Bolsa de Nueva York, anunció una inversión estratégica de hasta US$ 2000 millones en Polymarket, valuándola en cerca de US$ 8000 millones.

El desembarco local y el rol de las fintech

En la Argentina, Berry —creada en 2024— facilitó el acceso local a estos mercados y también permite operar acciones que cotizan en Wall Street. Recientemente, la billetera cripto Lemon incorporó a Berry dentro de su ecosistema de mini-apps.

Según Ferrer, uno de los diferenciales respecto de las apuestas tradicionales es la liquidez, que permite entrar y salir de posiciones antes del evento final, ajustando la estrategia según las noticias. “Muchos usuarios buscan cobertura ante eventos económicos reales, no solo una ganancia”, afirmó.

Regulación y restricciones en el mundo

El crecimiento de estas plataformas provocó reacciones regulatorias. En países como Francia, Bélgica y Australia, muchas fueron bloqueadas o restringidas por considerarse una forma de apuesta ilegal no regulada.

En la Argentina, las operaciones no están bajo la órbita de la Comisión Nacional de Valores, ya que no encuadran como valores negociables. Aun así, fuentes regulatorias reconocen que “no es saludable mezclar inversión con apuestas” sin un marco claro.

Precisión, riesgos y dilemas éticos

Estudios citados por operadores del sector indican que los mercados de predicción pueden alcanzar niveles de acierto superiores al 90% en ciertos eventos, especialmente cerca de su desenlace. No obstante, el fenómeno genera reparos.

Ignacio Carballo, director del Centro de Finanzas Alternativas de la Universidad Católica Argentina, advirtió que “todo se vuelve financiable y monetizable”, lo que plantea interrogantes sobre quiénes acceden a estos instrumentos y con qué información.

Hoy, según datos de estas plataformas, la mayoría de los usuarios apuesta a que la inflación argentina cerrará el año en torno al 30%, que no habrá dolarización en 2026 y que Tapia continuará al frente de la AFA. Más allá de los resultados, el fenómeno ya instaló una nueva forma de leer la expectativa social.