Colocación del Bonar 2029: sin inversores internacionales y con dudas sobre cómo pagar los vencimientos de enero
El Gobierno colocó un nuevo bono en dólares —el Bonar 2029— por US$ 1.000 millones, pero la operación quedó lejos de las expectativas iniciales: la demanda provino casi exclusivamente de inversores locales y no logró atraer capital internacional. Lo obtenido cubre menos del 25% de los US$ 4.200 millones que vencen en enero, un escenario que obliga al equipo económico de Luis Caputo a buscar alternativas de financiamiento en las próximas semanas.
La emisión, que se realizó a una tasa del 9,26%, había sido presentada como el primer paso hacia un regreso temprano de Argentina al mercado global, aunque el resultado final mostró que ese objetivo sigue distante.
Demanda local y rendimientos que limitaron la participación externa
En la previa, algunos actores del mercado apostaban a una colocación superior a los US$ 1.000 millones e incluso especulaban con la posible entrada de fondos internacionales. Sin embargo, la oferta quedó concentrada en bancos, aseguradoras e inversores institucionales locales.
El Tesoro recibió órdenes por US$ 1.400 millones, pero decidió adjudicar un monto menor para sostener la tasa bajo el 9,3%. Según explicó Gustavo Neffa, de Research For Traders, la decisión oficial apuntó a validar una tasa consistente con lo esperado y captar principalmente fondos domésticos. La reciente flexibilización de normas del Banco Central para que las aseguradoras puedan aumentar posiciones en títulos públicos incidió en la elevada demanda local.
Desde Max Capital señalaron incentivos adicionales: las personas físicas pudieron suscribir usando dólares adquiridos al tipo de cambio oficial, capturando la brecha con el libre luego de un período mínimo de permanencia; los bancos también pudieron hacer operaciones similares con plazos más largos.
Pese a ello, los grandes jugadores globales se mantuvieron al margen. Según analistas, algunos fondos estaban dispuestos a participar, pero solo a rendimientos superiores al 11%, algo incompatible con la señal que buscaba dar el Gobierno.
Una señal mixta para los mercados
Para Pablo Repetto, de Aurum Valores, el resultado deja un sabor ambiguo: por un lado, confirmó que el Tesoro logró financiar una parte de los vencimientos de enero; por el otro, se esperaba una colocación mayor y con una tasa más competitiva. Según sus cálculos, la TIR efectiva del bono rondaría el 9,47%, por encima de lo que proyectaba el consenso del mercado días atrás.
El diagnóstico es compartido en la City: la operación muestra que el mercado local está dispuesto a acompañar, pero evidencia a la vez que el Gobierno todavía no recupera la confianza del capital extranjero.
Cómo se cubrirán los vencimientos de enero
La colocación solo alcanza para cubrir menos del 25% del pago que Argentina debe hacer el 9 de enero a los bonistas internacionales. Esto deja al Ministerio de Economía frente a un menú acotado de opciones.
Una de las alternativas es el ingreso de fondos por la privatización de cuatro centrales hidroeléctricas, que podría aportar alrededor de US$ 700 millones. Otra posibilidad es avanzar con el repo con bancos internacionales, una operación que el Gobierno mantiene en estudio pero que todavía no fue confirmada.
El Tesoro también podría optar por una reapertura del Bonar 2029 antes de fin de mes. Así lo anticipó Neffa, quien consideró probable que el Ministerio busque captar más dólares en una segunda vuelta. Incluso con tasas más convenientes para los inversores.
El Tesoro enfrenta su último test del año
Mientras define cómo afrontar los vencimientos en moneda extranjera, el Gobierno encara este jueves la última licitación de deuda en pesos de 2025. La convocatoria incluye cuatro títulos a tasa fija, una letra TAMAR, cuatro bonos CER cupón cero y un bono dólar linked.
El objetivo es renovar más de $14,5 billones en manos del sector privado, una prueba clave para cerrar el año con un rollover estable y sin tensiones adicionales en el mercado de pesos.