La metalúrgica Cramaco, empresa de generadores y alternadores eléctricos del país, confirmó que dejará de producir en su planta de Sastre, en Santa Fe. La decisión incluye el despido de 35 trabajadores, casi el 90% del personal, y refleja una tendencia creciente en el interior industrial, donde varias firmas reestructuran operaciones por la caída de ventas y la competencia importada.

El anuncio se suma a los recientes casos de Whirlpool y de Essen, ambas afectadas por la pérdida de competitividad y la llegada de productos extranjeros a precios más bajos.

De producción nacional a operación importadora

Cramaco —que opera bajo el nombre DBT desde 1999— informó que la planta continuará activa, pero ya no como fábrica. La empresa pasará a importar alternadores y generadores desde el exterior, principalmente desde China, y solo conservará una estructura mínima enfocada en depósito y ensamblaje.

Un allegado a la compañía detalló que la firma trabajará “con dos o tres empleados de logística, encargados de recibir los productos importados, limpiarlos y cargarlos para su distribución”.

Impacto laboral y primera reacción gremial

La Unión Obrera Metalúrgica confirmó que 35 empleados quedaron sin trabajo luego de que la empresa comunicara la decisión el martes. Entre los despedidos hay trabajadores con hasta 40 años de antigüedad, hecho que generó fuerte malestar entre el personal.

“Nos echaron a todos a la calle. De 57 trabajadores quedamos 22, pero ninguno pertenece al sector productivo. Es evidente la intención de dejar de fabricar”, señaló Jorge Herrador, delegado de la UOM con más de 25 años en la planta.

Un proceso que ya mostraba señales de crisis

No es la primera vez que Cramaco reduce su plantilla. A fines de septiembre del año pasado ya había despedido a 16 operarios por la paralización de ventas y la acumulación de stock. En ese momento, la empresa advirtió que la apertura de importaciones ponía en riesgo su continuidad productiva.

La situación se deterioró aún más durante 2024. Informes internos a los que accedió LA NACION señalan que, en septiembre de ese año, la planta tenía un stock acumulado de 120 grupos electrógenos, mientras las ventas mensuales rondaban apenas entre 10 y 12 unidades, un desequilibrio que anticipaba la decisión actual.

Una empresa histórica que marcó a Sastre

El cierre productivo de Cramaco golpea directamente a Sastre, una ciudad de unos 6.000 habitantes donde la planta era uno de los principales motores de empleo. La empresa nació en 1947 y, con los años, se posicionó como referente del sector. Tras su cambio de dueños en 1999 pasó a llamarse DBT S.A., y en 2003 se asoció con la multinacional española Himoinsa, lo que le permitió expandirse y exportar más de 50.000 alternadores a América, Europa y Asia.

Según su propia página web, la firma llegó a dominar el 85% del mercado local. Ese liderazgo, sin embargo, no impidió que la presión de los productos importados y la caída de la demanda interna provocaran un giro drástico en su estructura.