Argentina impulsa a Rafael Grossi para liderar Naciones Unidas: cuál es su propuesta para renovar la ONU
La Cancillería confirmó esta semana el respaldo oficial a la candidatura del diplomático argentino Rafael Grossi para convertirse en el próximo secretario general de las Naciones Unidas. El actual titular del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) competirá por el cargo que dejará António Guterres a fines de 2026.
Desde el Gobierno destacaron que su perfil combina «sólida experiencia técnica, capacidad de diálogo y trayectoria comprobada en contextos de conflicto internacional». Grossi, de 62 años, encabeza desde 2019 el organismo encargado de supervisar el uso pacífico de la energía nuclear, convirtiéndose en el primer latinoamericano en ocupar ese puesto.
Un perfil diplomático de trayectoria internacional
Formado en Ciencias Políticas en la Universidad Católica Argentina, amplió sus estudios en Ginebra, donde obtuvo una maestría y un doctorado en Relaciones Internacionales e Historia. Ingresó al servicio exterior en 1985 y desde entonces desarrolló una carrera marcada por misiones sensibles y negociaciones multilaterales.
El canciller Pablo Quirno describió a Grossi como un funcionario con «liderazgo probado ante situaciones de tensión que comprometen la paz y la seguridad internacional». La Cancillería sostuvo que su candidatura representa «una opción preparada para los desafíos que el sistema multilateral enfrenta».
La competencia por la secretaría general
Grossi confirmó su aspiración en agosto pasado. Entre las postulaciones que también circulan figuran las de Michelle Bachelet, Rebeca Grynspan, María Fernanda Espinosa, Mia Mottley, Alicia Bárcena y Jacinda Ardern. La selección final dependerá del Consejo de Seguridad, cuyos cinco miembros permanentes deben coincidir en un nombre para su posterior votación en la Asamblea General.
La presidenta del organismo, Annalena Baerbock, subrayó recientemente que el próximo secretario general deberá ofrecer «dirección firme en paz, seguridad, derechos humanos y desarrollo», en línea con los pilares históricos de la ONU.
Las cinco prioridades que Grossi propone para la ONU
En su presentación formal, Grossi planteó la necesidad de una organización «menos declarativa y más orientada a resultados». Definió tres valores esenciales —paz, dignidad y cooperación— y propuso cinco ejes de acción:
- Paz y seguridad con intervención temprana.
Sostiene que la ONU debe recuperar una presencia efectiva en conflictos emergentes, con diplomacia activa y equipos técnicos capaces de aportar evaluaciones rápidas y basadas en evidencia. - Desarrollo apoyado en alianzas realistas.
Advierte sobre el estancamiento de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, de los cuales solo el 18% muestra avances. Para Grossi, sin estabilidad política no hay crecimiento económico sostenible.
Derechos humanos y reforma institucional
- Protección efectiva de la dignidad humana.
Vincula la paz con el cumplimiento de los compromisos internacionales en derechos humanos. Propone reforzar la presencia en el terreno para responder con rapidez a situaciones de discriminación o violencia. - Actualización de la estructura administrativa.
Señala la proliferación de mandatos superpuestos como un obstáculo para la eficiencia. Para ello propone utilizar la iniciativa UN80 como punto de partida para reorganizar funciones, recursos y prioridades consensuadas.
Multilateralismo pragmático como eje
- Diálogo con todas las partes y neutralidad activa.
Afirma que, en un escenario global fragmentado, la ONU necesita una conducción capaz de mantener canales abiertos incluso en situaciones de tensión extrema. «El mundo necesita una ONU que funcione», concluye.