El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reveló detalles hasta ahora desconocidos sobre el proceso diplomático que permitió alcanzar un histórico alto el fuego en Gaza. En una entrevista con la revista TIME, el mandatario describió las conversaciones que sostuvo con líderes regionales y la presión que ejerció sobre Israel y Hamás para concretar el pacto.

El acuerdo, firmado tras dos años de enfrentamientos, contempla la liberación de rehenes israelíes, la excarcelación de prisioneros palestinos, la entrada de ayuda humanitaria y la retirada parcial de tropas israelíes. Según Trump, el avance fue posible gracias al trabajo conjunto con mediadores de Qatar, Egipto, Turquía y Arabia Saudita, además de su equipo de asesores encabezado por Jared Kushner.

El presidente norteamericano relató que el entendimiento se definió el 4 de octubre, durante una llamada directa con el primer ministro Benjamín Netanyahu, a quien le advirtió: «Bibi, no puedes luchar contra el mundo. Puedes pelear batallas individuales, pero el mundo está en tu contra».

La conversación que cambió el rumbo

Netanyahu mostró inicialmente resistencia, pero Trump recordó su apoyo histórico a Israel, desde el traslado de la embajada a Jerusalén hasta los ataques selectivos contra Irán. Según su testimonio, esa demostración de fuerza fue clave para que el líder israelí aceptara un acuerdo que incluyó el cese de hostilidades y el intercambio de prisioneros.

«Ningún presidente estuvo dispuesto a hacerlo. Yo sí lo estuve. Al hacerlo, cambiamos el equilibrio en Oriente Medio», afirmó Trump, defendiendo su estrategia de presión militar combinada con diplomacia directa.

El incidente en Qatar y el rol de Arabia Saudita

El avance hacia la tregua se aceleró tras un episodio crítico: un ataque israelí en Doha contra miembros de Hamas, que violó la soberanía de Qatar. Trump calificó el hecho como “un error táctico”, pero aprovechó el incidente para reunir a los líderes regionales y forzar un acuerdo.

El proceso incluyó una hoja de ruta de 20 puntos que abarca la desmilitarización de Gaza, la creación de una autoridad civil y garantías de seguridad para Israel. En ese marco, Arabia Saudita y Jordania dieron su apoyo formal en la ONU, mientras Turquía ofreció protección a dirigentes palestinos para facilitar el diálogo.

Las exigencias a Hamas y las tensiones internas

Trump aseguró que advirtió directamente a Hamas que debía liberar a todos los rehenes israelíes y no violar los términos del acuerdo. “Les dije: ‘Nos van a devolver a todos los malditos rehenes.’”

Dentro de Israel, el acuerdo dividió a la coalición gobernante. Trump sostuvo que su intervención evitó que Netanyahu prolongara la guerra indefinidamente. “Podría haber seguido durante años, pero yo lo detuve. Y todos se unieron cuando lo hice.”

Paz frágil y perspectivas regionales

Aunque el alto el fuego permitió el regreso de los últimos rehenes vivos, persisten tensiones. Hamas aún no entregó los cuerpos de todos los cautivos fallecidos y algunas violaciones al pacto obligaron a Washington a enviar al vicepresidente J.D. Vance para monitorear la estabilidad.

Trump aseguró que mientras continúe en el poder, el acuerdo “se fortalecerá”, aunque admitió que no puede prever lo que ocurra después de su mandato. El republicano destacó además que la prioridad de su administración es la normalización entre Israel y Arabia Saudita, un paso que, según él, consolidará la paz regional.

“Lo más importante es que respeten al presidente de Estados Unidos. En Medio Oriente, eso pesa más que cualquier tratado”, afirmó.