La Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Santa Fe tienen en carpeta la emisión de deuda en dólares en el mercado internacional, por montos de hasta USD 600 millones y USD 1.000 millones, respectivamente.

Las dos jurisdicciones figuran en “lista de espera” para realizar la colocación en Wall Street, aunque la operación depende de la autorización del Gobierno nacional, en un contexto político marcado por la tensión con las provincias.

La situación de la Ciudad de Buenos Aires

En el caso porteño, el objetivo principal es refinanciar el bono Tango, que vence en junio de 2027 y contempla pagos por USD 300 millones en 2026 y otros USD 300 millones en 2027.

Desde la administración de Jorge Macri afirmaron que ya cuentan con la autorización legislativa local y que evalúan realizar un road show con inversores internacionales, aunque sin fecha confirmada. “Estamos a la expectativa de una ventana adecuada para renovar deuda, no hay apuro”, indicaron desde Uspallata.

El plan de Santa Fe

La provincia de Santa Fe, gobernada por Maximiliano Pullaro, tiene el aval de su parlamento para emitir hasta USD 1.000 millones bajo jurisdicción de Nueva York.

La operación estuvo cerca de concretarse en julio, pero no prosperó por la falta de autorización nacional y las condiciones del mercado. “Sigue en los planes, pero con este riesgo país no hay mercado”, señalaron fuentes provinciales.

Córdoba, el antecedente inmediato

A diferencia de Santa Fe y CABA, Córdoba ya logró colocar un bono por USD 1.500 millones, emitido bajo legislación neoyorquina, con vencimiento en 2032 y una tasa del 9,75% anual.

Ese financiamiento permitió al Tesoro nacional recomprar divisas mediante block trades, en momentos de alta volatilidad cambiaria.

Contexto económico y electoral

El riesgo país, por encima de los 1.000 puntos básicos, limita la posibilidad de nuevas emisiones y mantiene en suspenso las expectativas de financiamiento externo.

Un informe de la consultora 1816 advirtió que el resultado de las elecciones de octubre será clave para definir el acceso a los mercados y la posibilidad de un rollover de deuda. En caso de fracaso, el Tesoro y el Banco Central deberían comprar divisas en el mercado para cubrir vencimientos por USD 34.200 millones hasta 2027.