Bancos divididos e industria en alerta de cara a las elecciones: tasas altas, presión importadora y dólar en calma
El dólar, que en julio se disparó un 14%, volvió a retroceder en los primeros días de agosto, mientras que la inflación se mantuvo por debajo del 2% por tercer mes consecutivo. El Gobierno festeja los resultados, pero en el sector financiero y en la industria las lecturas son distintas y no faltan las críticas.
Las opiniones de los bancos internacionales se dividieron frente a la estrategia económica. «La Argentina es un transatlántico que con Javier Milei giró 180 grados y tomó la dirección correcta. Es obvio que en ese giro algunos se caigan al agua», sostuvo un alto ejecutivo. Otro referente del sector, en cambio, fue más duro: «El Gobierno tiene un grado de improvisación que asusta. El desarme de los pasivos remunerados, que hizo volar las tasas por el aire, lo demuestra».
El fin de las Letras Fiscales de Liquidez (LEFI) obligó a varias entidades a convalidar tasas de hasta 70% para conseguir pesos. Los críticos señalan que no se calcularon los efectos colaterales de la medida, mientras que quienes la defienden aseguran que los bancos estaban advertidos y decidieron estirar sus posiciones hasta último momento. En paralelo, preocupa la duplicación de la mora y el aumento de empresas en default, aunque su impacto varía según la exposición de cada entidad.
La presión sobre la industria
El salto en las tasas también encendió alarmas en el sector industrial, donde los créditos se encarecen y la posibilidad de un freno a la actividad aparece como un riesgo cercano. «Por apreciar el peso los argentinos estamos gastando el dinero de Vaca Muerta», advirtió un referente fabril. Según la Unión Industrial Argentina, la recuperación respecto a 2024 convive con una fuerte heterogeneidad sectorial: apenas tres ramas superan los niveles de 2023 y solo dos los de 2022.
El escenario se complejiza con importaciones en alza. Entre enero y junio ingresaron bienes de consumo por USD 5.268 millones, un 32% más que en 2023, mientras que los envíos vía courier crecieron 42%. A la vez, las exportaciones industriales se estancaron y las Pyme enfrentan un panorama recesivo: siete de cada diez no logran aumentar su producción y el 74% reportó suba de costos que no pudo trasladar a precios.
Competencia y modelo económico
La apertura importadora es defendida por el oficialismo como un camino para abaratar precios y ganar competitividad, aun a costa de la industria local. Desde el Gobierno remarcan que gran parte del entramado fabril se limita al ensamblaje, como ocurre en la industria automotriz o en el textil, y sostienen que la Argentina puede consolidarse como un país de servicios.
En ese marco, industriales y banqueros reclaman previsibilidad y reglas claras. La réplica oficial es tajante: las reglas están y cada actor debe asumir su rol. «Los bancos deben hacer de bancos y los empresarios, competir», transmiten cerca de la Casa Rosada.