La mención no fue casual. Apenas un día después de su triunfo como primer candidato a legislador porteño, Manuel Adorni planteó públicamente quién podría ocupar su lugar si deja la Secretaría de Comunicación y Medios de la Nación: Javier Lanari. La afirmación encendió las alarmas y confirmó que, en caso de que el vocero dé un paso al costado, ya hay un nombre claro para sucederlo.

Lanari, actual subsecretario de Prensa de la Nación, es una figura cercana a Adorni y al propio presidente Javier Milei. Su nombre fue sugerido por el vocero en los primeros días de la gestión, y desde entonces se convirtió en una pieza clave en el esquema comunicacional del Gobierno.

El vínculo entre Adorni y Lanari nació en los medios. Ambos compartieron micrófono en Radio Rivadavia los fines de semana y, según confiesan, fueron de los primeros periodistas en entrevistar y dar espacio al entonces economista outsider que hoy ocupa la Casa Rosada.

Con un estilo directo, Lanari se encarga de coordinar la comunicación cotidiana de Presidencia, mantener el diálogo con periodistas acreditados y garantizar el despliegue de la estrategia discursiva oficial. Es, también, el encargado de preparar las conferencias de Adorni, al que asiste con celular en mano y textos preparados. Si las cosas se tensan, no duda en advertir con un gesto lo que viene.

Confianza plena y apoyo presidencial

Adorni lo definió como su “heredero natural”. La cercanía no es solo operativa, también política. Lanari comparte con el Presidente una visión combativa, se muestra leal al proyecto libertario y tiene llegada directa a la hermana del mandatario, Karina Milei, clave en cada designación de peso.

El funcionario no descarta asumir el desafío si se lo proponen, aunque en su entorno aseguran que la decisión final recaerá en “el Jefe y en El Jefe de El Jefe”, en referencia a Javier y Karina. En el oficialismo reconocen que la comunicación no es un área más: es uno de los pilares de la gestión y cualquier cambio se evaluará con lupa.

Como Milei, Lanari es un militante activo de X, donde cosecha más de 120 mil seguidores. Asegura que fue en la pandemia donde su perfil explotó, y que esa época moldeó el espíritu de quienes hoy integran el Gobierno. “Nos opusimos a las restricciones de Alberto Fernández y eso nos formó”, dice.

No consulta con el Presidente antes de tuitear. Conoce su pensamiento y confía en su criterio. “Si me retuitea, sé que está de acuerdo”, explican desde su entorno. La afinidad ideológica es evidente, y sus publicaciones suelen marcar agenda, responder a la oposición y replicar el estilo disruptivo de Milei.

De periodista combativo a funcionario clave

Antes de asumir en la gestión, Lanari se desempeñaba como periodista político. Pasó por Crónica TV, Canal 9, LN+, y fue columnista en el ciclo de Chiche Gelblung. Su vínculo con Milei comenzó hace más de ocho años, cuando lo invitaba a sus programas de radio y televisión. Allí construyeron una relación de respeto mutuo.

Actualmente vive en el barrio de Núñez, está casado y es padre de una hija que nació poco después de su desembarco en el Ejecutivo. En lo personal, describe a Adorni como “irremplazable” y asegura que su estilo es más de ir “al dato duro”, en contraste con la faceta pedagógica del actual vocero.

Lanari fue quien representó al área de Comunicación en el reciente evento AmCham Summit, donde acompañó al Presidente y fue mencionado en su discurso. Ese gesto fue interpretado como un respaldo a su figura, aunque aún no hay confirmación oficial sobre su futuro.

Por ahora, seguirá ocupando su rol como número dos en la comunicación presidencial. Pero si Adorni avanza con su candidatura y deja el cargo, el camino parece estar marcado. La decisión, como casi todo en este Gobierno, dependerá de una sola palabra: Milei.