El presidente de la Federación Argentina de Citrus, José Carbonell, celebró este martes el nuevo régimen cambiario que puso en marcha el Gobierno nacional y el fin del cepo cambiario, al considerar que se trata de una medida que favorece al sector y elimina un obstáculo clave para el crecimiento de las economías regionales.

«Es algo que, como citricultores y argentinos, es una muy buena noticia porque el cepo era un limitante a la inversión, un acotador de proyectos y un ancla que impedía que la economía funcionara de modo normal», sostuvo Carbonell. Desde su perspectiva, la eliminación del cepo representa «un pequeño sinceramiento del tipo de cambio y realmente un potenciador de futuras inversiones».

El nuevo esquema, que entró en vigencia esta semana, establece una flotación del dólar oficial dentro de una banda de entre $1.000 y $1.400. El lunes, el tipo de cambio mayorista alcanzó los $1.200, mientras que en el Banco Nación el minorista cerró a $1.230. Esto representa una suba del 12% respecto al viernes anterior y marca el inicio de una nueva etapa en la política monetaria del país.

Punto clave de avance para la industria

Desde el sector citrícola destacan que la medida llega en un momento clave, cuando la campaña del limón comienza a tomar ritmo tras las complicaciones climáticas. Según explicó Carbonell, los delegados industriales están operando con stock muy reducido y las empresas mantienen compromisos comerciales que deben cumplir con sus mercados habituales.

«Hay una activa demanda de fruta fresca por parte de Rusia y sobre todo Europa del Este, ante el retiro de Turquía de la exportación», señaló el dirigente, al detallar el escenario actual del comercio internacional. Esta situación genera nuevas oportunidades para los productores locales, que ven con optimismo la posibilidad de ampliar su participación en mercados estratégicos.

Para la Federación Argentina de Citrus, la normalización del tipo de cambio es una herramienta esencial para devolver previsibilidad al sector y generar las condiciones necesarias para la inversión. En un contexto de recuperación económica, el fin del cepo es interpretado como un paso fundamental hacia un esquema más competitivo y transparente para quienes producen, exportan y generan empleo en las provincias del norte.