El sobrepeso y la obesidad han aumentado de manera alarmante en los últimos años, convirtiéndose en una de las principales preocupaciones de la salud pública a nivel mundial. Según proyecciones recientes del World Obesity Atlas 2025 y la revista The Lancet, de no tomarse medidas urgentes, en 2050 el 60% de los adultos y un tercio de los niños y adolescentes podrían padecer obesidad.

En Argentina, las cifras no son más alentadoras: más de 6 de cada 10 adultos tienen sobrepeso u obesidad, y en niños y adolescentes la estadística alcanza a 4 de cada 10, según datos de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN).

La obesidad y el estigma social

Un relevamiento realizado en Argentina por Neuronal Crafted Data expuso que 9 de cada 10 personas con sobrepeso u obesidad afirman haber sufrido discriminación en algún momento de su vida. Además, 4 de cada 10 adultos con obesidad creen que su condición es consecuencia de su falta de voluntad, lo que refuerza el estigma y la falta de información sobre las verdaderas causas de esta enfermedad.

“Se trata de una problemática de salud con múltiples causas, que incluyen factores genéticos, metabólicos, hormonales, psicológicos y ambientales”, explicó la doctora Virginia Busnelli, presidenta de la SAN. Subrayó que la obesidad no es una cuestión de carácter o falta de voluntad, sino una realidad compleja que requiere un abordaje integral y libre de prejuicios.

¿Se puede prevenir la obesidad?

El estudio reveló que solo 3 de cada 10 personas consideran que la obesidad puede prevenirse, a pesar de que existen estrategias efectivas para evitar su desarrollo. La doctora Ana María Cappelletti, coordinadora del Grupo de Trabajo de Obesidad de la SAN, destacó que la promoción de hábitos saludables, como una alimentación equilibrada, actividad física regular y un adecuado descanso, son claves para la prevención.

Sin embargo, enfatizó que la responsabilidad no es solo individual, sino que abarca a todos los sectores sociales, políticos y gubernamentales. “La educación nutricional y la implementación de políticas públicas efectivas desempeñan un rol crucial”, afirmó Cappelletti.

El desafío de sostener el tratamiento

Uno de los principales obstáculos en el abordaje de la obesidad es la dificultad para sostener los resultados en el tiempo. Según el relevamiento, 6 de cada 10 personas consideran que la continuidad del tratamiento es clave para el éxito, pero 5 de cada 10 se desaniman y abandonan cuando no logran los resultados esperados.

En este sentido, la doctora Busnelli advirtió que la obesidad tiende a perpetuarse por mecanismos biológicos: cuando una persona pierde peso, su organismo activa respuestas fisiológicas para recuperarlo. “Por eso decimos que ‘la obesidad protege a la obesidad’”, explicó.

La especialista resaltó la importancia de un acompañamiento profesional continuo, con un enfoque integral que incluya atención psicológica, cambios de hábitos sostenibles y, si es necesario, tratamientos farmacológicos o cirugía bariátrica.

El rol de los tratamientos farmacológicos

Otro dato relevante del estudio es que 4 de cada 10 personas desconocen la existencia de herramientas farmacológicas para tratar la obesidad.

“La medicación es un pilar más del tratamiento y debe ser indicada por un profesional de la salud. Su uso no reemplaza los cambios en el estilo de vida, pero puede ser una herramienta clave para mejorar la adherencia y los resultados”, afirmó Cappelletti.

Por último, enfatizó que la obesidad no es solo una cuestión estética, sino un problema de salud pública. Su impacto va más allá del peso corporal, ya que incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer, además de afectar la salud mental y la calidad de vida.

Un llamado a la acción

Los especialistas coincidieron en que es fundamental erradicar el estigma social y abordar la obesidad con una mirada multidimensional. “Debemos contribuir a la construcción de una sociedad más empática e inclusiva, libre de prejuicios y discriminación hacia quienes padecen esta enfermedad”, concluyó la doctora Busnelli.