La prestigiosa guía gastronómica Taste Atlas publicó su ranking 2025 con los 100 mejores postres del mundo, destacando dos clásicos argentinos entre los más valorados a nivel global. El dulce de leche, en el puesto 11, y los alfajores, en el lugar 32, lograron posicionarse entre las delicias más emblemáticas de distintos países.

El ranking, que se basa en valoraciones de expertos y viajeros, reconoce a los postres más icónicos de la gastronomía mundial. En esta edición, el dulce de leche y los alfajores sobresalieron entre reconocidos dulces de Francia, Italia, Turquía y Portugal, reafirmando su estatus como símbolos de la cocina argentina.

El dulce de leche, entre los 15 mejores postres del mundo

Ubicado en el puesto 11, el dulce de leche fue reconocido por su sabor y versatilidad. Este manjar caramelizado, elaborado a partir de leche y azúcar, es un emblema de la repostería argentina y un ingrediente clave en una variedad de preparaciones, como tortas, helados y alfajores.

El debate sobre su origen sigue generando controversias entre Argentina y Uruguay, ya que ambos países lo consideran parte de su patrimonio culinario. Según la tradición argentina, el dulce de leche nació en 1829 en Buenos Aires, cuando una criada de Juan Manuel de Rosas olvidó una mezcla de leche y azúcar en el fuego, dando lugar a su característico color marrón y sabor caramelizado.

Otras teorías sugieren que su invención ocurrió en Francia en 1804, en la cocina de Napoleón Bonaparte, o que se originó en Indonesia y llegó a América Latina con las rutas comerciales. Más allá de su origen, el dulce de leche es hoy un producto insignia del Río de la Plata y se disfruta en múltiples versiones en toda América Latina.

Los alfajores argentinos, en el ranking mundial

En el puesto 32, los alfajores argentinos también lograron reconocimiento en el ranking de Taste Atlas. Este postre se distingue por sus dos tapas de masa dulce, unidas por relleno de dulce de leche o mermelada, con coberturas que pueden incluir chocolate, azúcar glas o coco rallado.

Aunque su origen se remonta a la cultura árabe —su nombre proviene de la palabra «al-hasú», que significa “relleno”—, los españoles lo llevaron a América y en Argentina adquirió una identidad propia. Con variedades regionales que incluyen ingredientes como frutas, merengue o frutos secos, el alfajor se convirtió en un ícono de la gastronomía local y en una opción infaltable para acompañar el café o el mate.