Un estudio reciente publicado en Frontiers in Microbiology por investigadores de la Universidad de Valencia reveló que los microondas pueden albergar comunidades bacterianas únicas, capaces de adaptarse a las condiciones extremas de radiación, altas temperaturas y desecación propias del funcionamiento de estos dispositivos.

Para la investigación, se analizaron 30 microondas divididos en tres categorías:

  • Domésticos (uso familiar).
  • Compartidos (oficinas u otros espacios públicos).
  • De laboratorio (empleados para calentar soluciones químicas y biológicas).

Los resultados mostraron que todos los microondas contenían bacterias, aunque la composición variaba según el entorno y su uso. En los domésticos, predominaban microorganismos asociados a la piel humana y residuos alimenticios, mientras que en los de laboratorio se identificaron bacterias resistentes a condiciones extremas, similares a las halladas en paneles solares o residuos nucleares.

Tipos de bacterias encontradas

Mediante técnicas avanzadas de secuenciación de ADN y cultivo bacteriano, los investigadores identificaron 101 cepas bacterianas. Los géneros más comunes fueron:

  • Bacillus, Micrococcus y Staphylococcus, presentes en todos los microondas.
  • Klebsiella y Pantoea, exclusivas de microondas domésticos.
  • Deinococcus e Hymenobacter, halladas en microondas de laboratorio debido a su resistencia a radiación y desecación.

Factores que influyen en la proliferación bacteriana

Según el experto en seguridad alimentaria Darin Detwiler, los microondas en oficinas y espacios compartidos son más propensos a la acumulación de bacterias debido a la falta de limpieza regular y el uso por múltiples personas. «Estos aparatos pueden convertirse en un ‘salvaje oeste’ de la seguridad alimentaria, donde los restos de comida mal limpiados pueden albergar microorganismos potencialmente peligrosos», explicó a Food and Wine.

Por su parte, el científico de alimentos Bryan Quoc Le indicó que el riesgo en el hogar es menor, ya que las bacterias suelen ser compartidas entre los miembros de la familia y el control de higiene es más sencillo. Sin embargo, advirtió que los residuos de alimentos con alérgenos, como mariscos, pueden representar un peligro si no se eliminan adecuadamente.

Riesgos identificados en el estudio

  • En los microondas domésticos, se hallaron bacterias asociadas a alimentos en descomposición, como Shewanella y Aeromonas, que pueden provocar infecciones si no se controlan.
  • En los microondas compartidos, hubo una mayor presencia de cianobacterias, algunas de las cuales producen toxinas perjudiciales para la salud humana.
  • En los de laboratorio, predominaban bacterias resistentes a altas dosis de radiación y desecación, como Deinococcus, que pueden representar riesgos desconocidos en entornos clínicos.

Recomendaciones para evitar contaminación en el microondas

Ante estos hallazgos, los expertos enfatizan la importancia de una limpieza adecuada para reducir los riesgos asociados a bacterias y alérgenos. Según la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA), se recomienda:

  • Limpiar el interior del microondas con agua y detergente suave después de cada uso.
  • Evitar materiales abrasivos, que pueden dañar el aparato y favorecer la acumulación de bacterias en grietas y hendiduras.
  • Desinfectar regularmente con vinagre o soluciones antibacterianas para eliminar microorganismos persistentes y cuidar la salud.