El gobierno nacional está considerando modificaciones en el etiquetado frontal de los alimentos, específicamente en los octágonos negros que advierten a los consumidores sobre ingredientes nocivos como el exceso de azúcares, grasas y sodio. Este sistema de advertencia, que busca informar de manera rápida y sencilla, está ahora bajo escrutinio.

La licenciada Patricia Perricone, referente regional de la Coalición Nacional para Prevenir la Obesidad Infanto-Juvenil, expresó su preocupación por el rumbo que están tomando estas discusiones. Según ella, el debate sobre el etiquetado se ha politizado, desvirtuando su objetivo principal: proteger el derecho humano a la información clara y veraz.

Perricone explicó que el actual etiquetado frontal fue diseñado con base en estudios científicos. Los cuales demuestran que los octágonos negros son fáciles de identificar y entender en apenas dos o tres segundos. Es decir, en el tiempo promedio que un consumidor tarda en decidir qué producto comprar. El etiquetado previo, basado en datos nutricionales por porciones y con terminología técnica, no era fácilmente comprensible para la mayoría de los consumidores.

Industria alimentaria y el etiquetado

La experta criticó los intentos de «demonizar» los octágonos, señalando que su tamaño y ubicación en los envases están debidamente estudiados para ser efectivos sin resultar intimidantes. «Esto no es intimidante ni agresivo», afirmó. Además, señaló que detrás de estas propuestas de cambio podría haber presiones de la industria alimentaria. Que busca evitar las advertencias claras sobre el contenido de sus productos para la salud.