Hace unas semanas, en el Senado parecía haberse alcanzado un preacuerdo que podría asegurar la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP). Sin embargo, en las últimas 48 horas, el Gobierno presentó una serie de modificaciones significativas que ahora amenazan con desestabilizar ese entendimiento. Esto podría reabrir profundamente el debate sobre una ley que, si no se sanciona antes de finales de febrero próximo, perderá su estado parlamentario y deberá volver a discutirse desde el principio.

El contexto en el Congreso es inusual. Aunque la Casa Rosada mantiene cierta capacidad de maniobra, no parece estar enfocada en cómo aprobar leyes en un escenario de desventaja numérica. Mientras tanto, la oposición se encuentra debilitada, aumentando las tensiones con los libertarios, aunque algunos de estos últimos resultan más cooperativos que los propios oficialistas.

Un parlamento en pleno cambio

El recorrido de la BUP ha sido tumultuoso. En 2022, la Cámara de Diputados aprobó un proyecto que casi avanzó en el Senado, pero se vio bloqueado durante las sesiones extraordinarias del verano debido a un dictamen de minoría impulsado por Mónica Silva (Juntos Somos Río Negro). Silva abogó por un sistema de papeletas por categoría, similar al de Santa Fe. En lugar del modelo cordobés de boleta única para todos los cargos nacionales. Este último había sido respaldado por su partido en Diputados. El kirchnerismo apoyó a Silva, creando un posible empate que la vicepresidenta, Victoria Villarruel, no podría resolver debido a la necesidad de una mayoría absoluta en cuestiones electorales.

A fines del mes pasado, un grupo de senadores dialoguistas, entre ellos Juan Carlos Romero y Maximiliano Abad, junto al equipo de Villarruel, propuso eliminar la casilla para votar la “lista completa” en las elecciones generales, una opción que no estaba prevista para las PASO. Sin embargo, la situación se complicó recientemente cuando el Ejecutivo introdujo nuevas modificaciones que alteran el preacuerdo. Ahora, el Gobierno propone que un distrito pueda adherir sus cargos provinciales y municipales a los nacionales en una misma boleta única, con una sola urna. Además, se pretende reintroducir la casilla para votar lista completa también en las PASO, un tema controvertido en Diputados en 2022.

El Ejecutivo también apunta a modificar plazos de campaña, presentación de candidatos y otros aspectos clave del proceso electoral. Si el oficialismo logra convencer a los dialoguistas y obtener la aprobación en Diputados, La Libertad Avanza podría lograr un avance institucional significativo. Pero si el debate se estanca, el mayor beneficiado sería el peronismo, que prefiere mantener la boleta sábana y prolongar el actual sistema indefinidamente.