En los primeros tres meses del gobierno de Javier Milei, los ingresos de los argentinos experimentaron una significativa caída. Según datos de la consultora privada exQuanti, basados en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, los ingresos de los ocupados cayeron un 18,3%, mientras que los de los asalariados retrocedieron un 19,7%. Este descenso es comparable con la pérdida de ingresos ocurrida en los últimos dos años de volatilidad cambiaria bajo Mauricio Macri. También la pandemia y el final del gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

La devaluación del peso impulsada por el gobierno en diciembre pasado llevó a altos índices de inflación en el primer trimestre de 2024, afectando negativamente los ingresos de los trabajadores. Según Equilibra, los salarios reales formales cayeron un 20,7% interanual, mientras que el poder de compra de los informales cayó casi un 20%. Los no asalariados, aunque con una menor caída, también sufrieron una disminución del 13% anual.

Entre los ocupados, el estrato más pobre perdió un 24,4%, el medio un 23,1% y el alto un 12,2%. En el caso de los asalariados, el estrato más bajo vio un retroceso del 24,9%, el medio un 22,6% y el alto un 15,1%. Estos datos reflejan un empeoramiento en la distribución del ingreso, aumentando la desigualdad. El coeficiente de Gini, que mide esta desigualdad, aumentó 2,1 puntos en comparación con el primer trimestre de 2023, alcanzando niveles récord desde 2007.

El ajuste sobre el mercado laboral también se refleja en las tasas de desempleo. El desempleo aumentó de 6,9% a 7,7% interanual, con un incremento significativo en la cantidad de desempleados, alcanzando 1,7 millones en el primer trimestre. La tasa de actividad cayó, lo que sugiere que más personas dejaron de buscar empleo activamente, evitando así un aumento mayor en la tasa de desocupación.