En una derrota significativa para Javier Milei y el oficialismo libertario del Senado, el Frente de Todos y una facción del radicalismo, se unieron para rechazar el mega Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que desregula la economía. Ahora, la atención se centra en Diputados, donde la norma aún vigente podría convertirse en la primera en ser revocada por ambas cámaras del Congreso.

El rechazo del mega DNU, respaldado por 42 votos a favor, 25 en contra y cuatro abstenciones, elevó la tensión tanto en el Congreso como en la relación entre el presidente y la titular del Senado, Victoria Villarruel. Si bien Villarruel había respaldado al Gobierno durante más de un mes, en los últimos días se vio obligada a permitir el debate en el recinto, lo que generó malestar en la Casa Rosada.

Durante el debate, el jefe de La Libertad Avanza, Ezequiel Atauche, intentó postergar el análisis del DNU con una moción, pero esta medida no prosperó. El kirchnerismo y varios peronistas disidentes fueron cruciales para el rechazo, junto con algunos radicales y otros legisladores provinciales.

El Frente de Todos, respaldado por 33 legisladores, se mostró unido en su reclamo por la sesión. Por otro lado, algunos legisladores se abstuvieron, incluyendo a la peronista Alejandra Vigo y los radicales Maximiliano Abad y Edith Terenzi.

El destino del mega DNU ahora depende de la Cámara de Diputados, donde ya hay una base de al menos 110 votos en rechazo. Sin embargo, el oficialismo busca estirar la discusión a través de la bicameral de Trámite Legislativo. Esto enfrenta obstáculos debido a la necesidad de explicaciones de funcionarios como el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y el ministro de Economía, Luis Caputo. En medio de esta situación, surgen otros temas como la renovación de la «Ley de Bases» en Diputados. Y los primeros acercamientos entre gobernadores y la Casa Rosada sobre cuestiones económicas.