Una pareja fue condenada a prisión por tener un prostíbulo en pleno barrio Sur
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán condenó a una pareja a cinco años de prisión. Ambos estaban acusados por trata de personas con fines de explotación sexual. Se trata de Fátima Beatriz Jiménez y de Patricio Arturo Bulacia Márquez. Quienes fueron encontrados culpables de haber captado a tres mujeres con el objetivo de explotarlas sexualmente.
El lugar de los hechos fue un prostíbulo propiedad de los condenados que funcionaba en pleno barrio Sur desde febrero del 2020 hasta el 23 de septiembre de ese mismo año. Cabe mencionar que la investigación comenzó en mayo del 2020. Las personas imputadas eran dueñas de un prostíbulo ubicado en la calle Moreno al 300.
El mismo funcionaba bajo la fachada de una casa de masajes denominada “Aqua”. En este lugar, se les ofrecía a los prostituyentes los servicios sexuales de las víctimas. Que también se difundían por medio de avisos en las páginas web “Skokka” y “mundosexanuncios”. Acerca de la modalidad en la que desarrollaron esta actividad, del proceso surgió que Fátima Jiménez había sido la encargada del lugar.
Allí recibía a los clientes y les informaba las tarifas de los servicios sexuales. Luego los hacía entrar a un box donde tomaban contacto con las víctimas, que eran ofrecidas para elección de la clientela. Por su lado, Bulacia Márquez concurría diariamente al prostíbulo. Y frecuentemente trasladaba efectos para el funcionamiento del lugar, tales como toallas y sábanas.
Una de las modalidades elegidas para la captación de víctimas era por medio de la red social Facebook. Donde en una publicación se solicitaba mujeres para realizar “masajes descontracturantes, relajantes”. También, se ofrecía como medio de contacto el número de teléfono celular de Jiménez, quien se hacía llamar Ornella para ocultar su verdadera identidad.
De este modo, las víctimas eran convocadas al prostíbulo e incorporadas al circuito prostibulario que funcionaba bajo la fachada de una casa de masajes. Todo ello aprovechándose de la situación de vulnerabilidad de las damnificadas. Los encuentros sexuales se registraban en un cuaderno, que era manejado por los dos imputados.
