Plazo fijo: las colocaciones sufrieron una contracción del 39% indican expertos
La baja de tasas de los depósitos a plazo fijo está teniendo un efecto directo en las decisiones de ahorro de familias y empresas argentinas. Justo cuando la dinámica de precios se disparó tras la suba del 118% del dólar oficial decidida a principios de diciembre. El stock de depósitos en pesos colocados a plazo cayó más de $400.000 millones desde su último pico del 20 de diciembre pasado. Y más de $1 billón desde su máximo nominal de septiembre último.
Los ahorristas deshacen las colocaciones en favor de tener pesos a la vista, en cajas de ahorro o cuentas corrientes. Y sus efectos se sienten en los precios de los tipos de cambio paralelos y el adelanto de consumo. Quienes, ante la perspectiva de que sus ahorros se licúen, buscan formas de guarecer sus tenencias. A fuerza de vencimientos que no se renueva y tasas de interés que rinden cada vez menos en comparación con la inflación, el stock de pesos colocados a plazo fijo en los bancos argentinos se redujo casi 39% en términos reales. Es decir teniendo en cuenta la inflación, desde el 18 de agosto pasado.

La contracción de los depósitos en pesos no parece preocupar para nada al Gobierno. De hecho, en las primeras medidas tomadas antes del establecimiento de un esperado plan de estabilización, licuar los stocks de pesos parece ser más bien un objetivo. Al bajar la tasa que pagan los pases pasivos, eliminar las licitaciones de Leliq y reducir de 133% nominal anual al 110% nominal anual el piso que deben pagar los bancos a sus depositantes los ahorros atrapados en pesos no tienen por dónde escapar.
La alternativa del plazo fijo UVA, que protege frente a la inflación, fue prácticamente eliminada por el Banco Central (BCRA), al fijarles un plazo mínimo de 6 meses días atrás. La decisión de la entidad conducida por Santiago Bausili vino a eliminar esa vía de escape. Ni el fondo común de inversión quedó como opción ya que pagan rendimientos en torno al 80% anual. Solo los dólares paralelos ofrecen, parcialmente, alguna seguridad aunque difícilmente compitan con la inflación.
