Un grupo de docentes e investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología (FACET) se encuentra en la etapa inicial del desarrollo de una mezcla a base de harina de batata. La iniciativa fue seleccionada por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación, en una convocatoria para Proyectos de Tecnologías para la Inclusión Social.

Con harina de batata se podría elaborar a futuro bizcochos, galletas saladas, prepizzas y masas dulces, aptos para celíacos y con ello proveer a la demanda de este tipo de alimentos. Los científicos trabajan en conjunto con la Cooperativa Dulce Esperanza de Simoca, que se dedica al cultivo de la batata y que actualmente tiene superproducción.

La ingeniera Emilia Cozzitorti, investigadora que encabeza el proyecto, señaló que actualmente, «la harina de batata no está reconocida en el Código Alimentario Argentino«. Si alguien la prepara en su casa, es para consumo interno ya que la que se consigue en el mercado es de origen chino”. Y agregó que es rica en fibra, lo que aporta nutrientes que potencian el sistema inmunológico de quienes la consumen.

Cozzitorti comentó que el desafío es obtener una premezcla de harina de batata para personas intolerantes al gluten que contenga otros componentes que le ayuden a comportarse como si tuviese gluten. Buscan un preparado con consistencia esponjosa y cuyos ingredientes se compacten perfectamente.

La ingeniera también afirmó que, con el subsidio recibido, comprarán equipamiento para desarrollar la propuesta. Esta incluye secadero, estufa, mesada de acero inoxidable, balanza, báscula y otros elementos de laboratorio.

Los investigadores de la UNT y del Instituto de Tecnología Industrial (INTI) participaron en el desarrollo de la receta del dulce de batata de la fábrica “Dulky”, que se estableció hace poco en Simoca. A partir de ese momento, los científicos se vincularon también con la Cooperativa Dulce Esperanza que aportaba la materia prima.

Actualmente, los integrantes de la cooperativa se capacitan en producción y agradecen los conocimientos aportados, tanto por el INTI como por la Universidad. El presidente de la cooperativa, Mario Monteros, sostuvo que “gracias a ese vínculo podremos desarrollar la mezcla de harina de batata apta para celíacos. Podríamos generar una perspectiva comercial, además de la social que nos nuclea”, detalló.