La campaña 2025/26 quedará como una de las más importantes para el girasol argentino. Con 3,1 millones de hectáreas sembradas, la mayor superficie desde 1999/00, y rindes favorecidos por el clima, la producción nacional alcanzaría 6,6 millones de toneladas, el volumen más alto en 27 años y el segundo mayor registro histórico del cultivo.

El dato surge de un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, que también advierte sobre un punto crítico: el salto productivo llega en un momento de fuerte demanda externa y pone bajo presión a la industria, el transporte y los puertos. Las estimaciones de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca incluso ubican la cosecha por encima de los 7 millones de toneladas, lo que implicaría un récord absoluto para la serie oficial.

Una campaña excepcional en todas las regiones

El crecimiento del girasol se dio en las principales zonas productoras del país. La Región Norte, integrada por Santiago del Estero, Chaco, Tucumán, Salta, Formosa, Corrientes y el norte de Santa Fe, alcanzaría 1,57 millones de toneladas, más del triple del promedio de los últimos cinco años.

La Región Centro, que incluye el norte bonaerense, Entre Ríos, centro y sur de Santa Fe, Córdoba y San Luis, llegaría a 1,89 millones de toneladas, su mejor marca en casi tres décadas. Para la Región Sur, compuesta por el sur de Buenos Aires y La Pampa, seguiría como el principal polo productivo, con 3,16 millones de toneladas, un nivel que no se veía desde la campaña 1999/00.

El Gran Rosario concentra el flujo portuario

El récord también se refleja en la circulación de mercadería. Según datos del SIO Granos relevados hasta el 27 de abril, Buenos Aires y CABA explican el 31,9% del volumen negociado. Luego aparecen Santa Fe, con 26,6%; Chaco, con 16%; La Pampa, con 10,6%; y Córdoba, con 9,7%.

Entre esas cinco jurisdicciones concentran el 95% del total. Cuando se excluye la denominada “Zona 25”, que dificulta precisar el destino de la mercadería, el 77% del girasol con destino portuario identificado termina en el Gran Rosario.

Rosario Norte absorbe el 66,8% y Rosario Sur otro 10,2%. Más atrás quedan Quequén, con 18,3%; Bahía Blanca, con 2,8%; y Buenos Aires, con 1,7%.

Una red logística exigida

La presión sobre Rosario es todavía más clara cuando se mira el origen del grano. El 99% del girasol producido en el centro-norte del país tiene como destino Rosario Norte o Rosario Sur. En el caso de Buenos Aires y La Pampa, la mercadería se reparte principalmente entre los puertos del sur, aunque un 28% también se dirige al Gran Rosario.

Ese movimiento obliga a una coordinación fina entre acopios, plantas industriales, transporte terrestre y terminales portuarias. La campaña récord no solo exige más capacidad de procesamiento, sino también una logística capaz de sostener volúmenes muy superiores a los habituales sin encarecer la cadena.

La industria trabaja cerca de su límite

Argentina cuenta con 17 plantas activas que procesan girasol. Una está ubicada en la Región Norte, ocho en la Región Centro y otras ocho en la Región Sur. Además, existen 11 plantas con capacidad técnica para moler girasol, aunque hoy están orientadas principalmente a otros cultivos oleaginosos, como la soja.

La capacidad total de molienda, considerando el porcentaje habitual destinado al girasol y un ciclo operativo de 330 días al año, llega a 6,6 millones de toneladas. Es prácticamente el mismo volumen estimado para la cosecha actual.

Ese equilibrio deja poco margen. Si la producción supera las proyecciones o si la exportación de semilla sin procesar sigue creciendo, la industria aceitera local podría enfrentar una competencia más fuerte por la materia prima disponible.

Europa y Turquía empujan las exportaciones

Uno de los cambios más relevantes de la campaña es el salto en las ventas externas de semilla de girasol sin procesar. La demanda de la Unión Europea y Turquía creció por la caída productiva en el sur y este de Europa del Este, especialmente en Rumania, Bulgaria y Ucrania.

En Ucrania, el conflicto con Rusia afectó la disponibilidad de insumos, las tareas agrícolas y la intención de siembra. El país pasó de representar entre el 28% y el 30% de la producción mundial hace cinco campañas a cerca del 20% en el ciclo 2025/26.

Argentina aprovechó ese espacio. En el primer cuatrimestre, las declaraciones juradas de ventas al exterior ya superan el millón de toneladas. La proyección total para la campaña llega a 1,1 millones de toneladas, cinco veces más que en el ciclo previo y más del triple del promedio de los últimos cinco años.

El desequilibrio entre producción y demanda

El balance regional muestra cómo se acomoda la cadena. La Región Norte tendrá un superávit de 1,27 millones de toneladas, porque produce mucho más de lo que demanda localmente. Ese excedente se dirige principalmente hacia el Gran Rosario.

La Región Sur también será excedentaria, con un saldo positivo de 590.000 toneladas. La Región Centro, en cambio, tendrá un déficit de 1,95 millones de toneladas, ya que allí se concentra buena parte de la molienda y de las exportaciones.

Los excedentes del norte y del sur compensan casi toda la necesidad del centro. A nivel nacional, el balance termina con un faltante leve de 100.000 toneladas, que se cubriría con una reducción de stocks iniciales.

El desafío de sostener el crecimiento

Para la Bolsa de Comercio de Rosario, la campaña confirma la capacidad del girasol argentino para responder a precios atractivos y oportunidades externas. El cultivo ganó superficie, mejoró rindes y volvió a posicionarse como una alternativa fuerte dentro del mapa agrícola nacional.

La pregunta ahora es si el auge exportador de semilla será pasajero, ligado a la crisis del Mar Negro, o si puede convertirse en una demanda más estructural. Esa definición será clave para la industria aceitera local, que podría enfrentar una competencia más intensa por el grano.

También quedan desafíos sanitarios, comerciales y logísticos. Si Argentina quiere consolidar mercados premium y sostener una cadena más grande, deberá garantizar calidad, previsibilidad y capacidad de movimiento desde el campo hasta los puertos.

La campaña récord muestra que el girasol tiene margen para crecer. El próximo paso será evitar que la infraestructura quede por detrás de una producción que volvió a tocar niveles históricos.