Cómo diferenciar si un dolor de cabeza es una cefalea o migraña: consejos y recomendaciones
Entender la diferencia entre un dolor de cabeza común y una migraña es esencial para abordar y tratar adecuadamente estas afecciones. Mientras que el dolor de cabeza suele ser transitorio y de menor intensidad, la migraña es una condición más compleja y debilitante que puede afectar significativamente la calidad de vida.
Según el doctor Matías Baldoncini, integrante del Servicio de Neurocirugía del Hospital Petrona Villegas de San Fernando, «la migraña es un dolor de cabeza más característico en mujeres que en hombres, y se acompaña de molestias al sonido (fonofobia) y a la luz (fotofobia)». Además, pueden presentarse náuseas y vómitos, lo que indica que no se trata de una cefalea común.
El doctor Alejandro Andersson, director del Instituto de Neurología de Buenos Aires, señala que la migraña afecta al 14,7% de la población mundial. Siendo más frecuente en mujeres en una proporción de tres a uno. A diferencia de los dolores de cabeza tensionales, relacionados con contracturas musculares, la migraña es una cefalea de origen vascular. Esto significa que el dolor proviene de la dilatación de las arterias de la cabeza, generando un dolor pulsátil. A menudo localizado en un solo lado, que puede durar entre 4 y 72 horas.
Origen y factores desencadenantes
El doctor Baldoncini explica que la migraña se relaciona con la dilatación de los vasos del cuero cabelludo, lo que irrita los nervios sensitivos craneales y causa un dolor intenso. Por su parte, el doctor Andersson destaca que la mayoría de las personas con migraña tiene antecedentes familiares, indicando una base genética en el trastorno. Esta predisposición se combina con factores desencadenantes como cambios hormonales, estrés, ciertos alimentos y factores climáticos, como la luz solar intensa o cambios en la presión atmosférica.
Tipos de migraña
Existen dos tipos principales de migraña: con aura y sin aura. La migraña con aura se caracteriza por síntomas neurológicos previos al dolor, como alteraciones en la visión o la sensibilidad. Andersson explica que esto ocurre debido a una fase inicial de vasoconstricción (estrechamiento de las arterias). La cual reduce la oxigenación en partes del cerebro, seguida de una fase de vasodilatación que desencadena el dolor. En la migraña sin aura, no hay síntomas neurológicos previos, pero el dolor pulsátil y las náuseas son igualmente incapacitantes.
Una encuesta reciente del Servicio de Cefaleas de Fleni revela que siete de cada diez personas con migraña consideran que su enfermedad es incapacitante durante una crisis. El 35% califica su experiencia como extremadamente incapacitante, afectando su vida laboral, familiar y social. Alarmantemente, más de la mitad de los encuestados (53%) no son conscientes de que la migraña es una enfermedad neurológica que requiere tratamiento. La doctora María Teresa Goicochea, jefa de la Clínica de Cefaleas de Fleni, subraya la importancia de educar al público sobre la gravedad de la migraña y la necesidad de un diagnóstico adecuado.
Síntomas de alarma
Es crucial saber cuándo un dolor de cabeza debe generar preocupación. El doctor Baldoncini brinda explicaciones. «Un dolor de cabeza tipo migraña debe alarmarnos cuando se acompaña de algún foco neurológico. Como por ejemplo, dificultad visual, problemas para mover una parte del cuerpo o dificultades para hablar». Estos síntomas pueden confundirse con los de un accidente cerebrovascular (ACV), una situación que requiere atención médica inmediata.
Opciones de tratamiento
El tratamiento de la migraña depende de la frecuencia e intensidad de las crisis. Para el alivio durante una crisis, se utilizan analgésicos comunes como paracetamol, antiinflamatorios como ibuprofeno y medicamentos específicos como los triptanes. Recientemente, se han introducido los gepantes, una nueva familia de medicamentos que actúan como antagonistas del péptido relacionado con el gen de la calcitonina (CGRP), ofreciendo opciones tanto para la prevención como para el tratamiento sintomático.
Cuando los pacientes experimentan más de ocho crisis al mes, se consideran terapias preventivas. Estas pueden incluir bloqueadores cálcicos, toxina botulínica y anticuerpos monoclonales. El doctor Andersson indica que entre el 60% y el 70% de los pacientes muestran una mejora significativa con estas terapias, aunque la migraña no tiene cura debido a su predisposición genética.
