La actividad industrial registró en noviembre una nueva contracción interanual y confirmó la continuidad del deterioro del sector. Según el Índice de Producción Industrial (IPI) elaborado por la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), la producción fabril cayó 6,1% frente al mismo mes del año anterior, marcando la sexta baja consecutiva de la industria.

El informe también reflejó un retroceso en la comparación mensual: la medición desestacionalizada mostró una caída de 2,1% respecto de octubre, profundizando el ritmo contractivo observado en meses previos.

Caída generalizada, con una sola excepción

De acuerdo al relevamiento de FIEL, el retroceso interanual se extendió a todos los bloques industriales, con una única excepción: la producción automotriz, que mostró una mejora interanual de 10,1%, impulsada principalmente por la demanda externa.

Sin embargo, incluso ese sector exhibió señales de debilidad en la comparación mensual. Ajustada por estacionalidad, la producción automotriz descendió 2,9% frente a octubre, lo que confirma que la mejora interanual no logró compensar la dinámica negativa del corto plazo.

Los sectores más golpeados

Entre las ramas con mayores caídas interanuales se destacaron alimentos y bebidas, minerales no metálicos, productos químicos y plásticos y metalmecánica. Según el detalle del informe, alimentos y bebidas retrocedieron 7,1%, químicos y plásticos 6,7%, minerales no metálicos 7,3% y metalmecánica 12,3%.

También mostraron bajas significativas los insumos textiles, con una contracción de 10,8%, además de la siderurgia, la producción de cigarrillos y el bloque de papel y celulosa.

En el acumulado de los primeros once meses del año, la producción industrial presentó una caída de 2,5% interanual, reflejando el impacto persistente de la recesión sobre el entramado fabril.

Energía, insumos y restricciones externas

El retroceso industrial se vio acompañado por una menor demanda de energía. El consumo eléctrico del sector manufacturero cayó 7% interanual en noviembre, en línea con la baja en los niveles de producción.

FIEL advirtió que las restricciones al acceso de insumos importados y repuestos continuaron afectando la operatoria de muchas empresas, en especial de las pymes, que enfrentaron interrupciones en sus líneas de producción. A ello se sumaron costos financieros elevados y una demanda interna debilitada.

Según la fundación, las ramas con mayor integración de componentes importados resultaron particularmente afectadas por la escasez de divisas y las dificultades para concretar compras en el exterior.

Impacto sobre el empleo industrial

El informe también hizo referencia al empleo del sector. La menor actividad productiva limitó la dinámica del empleo formal industrial, que mostró señales de estancamiento en los últimos datos disponibles, en un contexto de menor utilización de capacidad instalada.

En su conclusión, FIEL señaló que noviembre estuvo marcado por una menor demanda interna, persistentes obstáculos a la provisión de insumos importados y un clima financiero adverso, lo que profundizó la heterogeneidad sectorial y el deterioro del conjunto de la actividad manufacturera.