El Gobierno cambia su estrategia y busca sumar dólares sin tocar el tipo de cambio
Tras el acuerdo con el FMI y el estreno del sistema de flotación con bandas cambiarias, el Gobierno ajustó su enfoque para fortalecer las reservas internacionales sin necesidad de emitir ni alterar el valor del dólar oficial. Con medidas que permiten al Tesoro captar divisas y reforzar su posición, se busca sostener la baja inflacionaria y reducir el riesgo país.
Economistas y consultoras coinciden en que, sin acumulación de reservas, será difícil consolidar la desinflación y recuperar el acceso al financiamiento externo. Para Ricardo Delgado, director de Analytica, «sin reservas no baja el riesgo país, y sin eso no se puede volver a los mercados voluntarios de deuda». El déficit externo estimado para este año, según la consultora, podría rondar los USD 18.000 millones.
Compras del Tesoro, bonos en dólares y menos intervención
El Ministerio de Economía habilitó una nueva modalidad de colocaciones en pesos suscribibles en dólares, con un tope mensual de USD 1.000 millones, que permiten sumar reservas sin que el Banco Central compre divisas en el mercado. También amplió esta semana un préstamo repo por USD 2.000 millones, lo que podría llevar las reservas netas desde los -USD 1.554 millones a más de USD 400 millones, según Portfolio Personal Inversiones.
La novedad es que ahora el Tesoro podrá usar parte de su superávit para adquirir dólares, una jugada que, para el asesor financiero Federico Domínguez, representa «una señal de fortaleza en el momento adecuado», sobre todo tras la salida del cepo.
Domínguez consideró que con menor presión cambiaria, el peso recupera su rol como unidad de cuenta. Y al sumar reservas mediante deuda, privatizaciones o licitaciones, el Gobierno busca enviar una señal de confianza a los mercados, sostener el proceso de remonetización y mejorar su perfil crediticio.
Inflación, dólar y objetivos fiscales: tensiones latentes
El plan oficial apunta a llevar la inflación cerca del 1% mensual para octubre. Pero según Delgado, acumular reservas en el mercado implica un costo inflacionario: «comprar dólares te obliga a emitir, lo que eleva la inflación si no lográs esterilizar rápido».
En cambio, Domínguez sostuvo que con inflación a la baja y tasa real positiva, las condiciones permiten avanzar en la normalización monetaria. Además, la baja en el riesgo país facilitaría la renovación de deuda en el exterior y permitiría aliviar la presión sobre el crédito doméstico.
La consultora Abeceb advirtió que la principal restricción macroeconómica sigue siendo la debilidad de las reservas netas. El BCRA, dijo, no logra acumular dólares pese al alto nivel de liquidación de exportaciones y la eliminación del dólar blend, dado que no interviene si el tipo de cambio no toca el piso de la banda, que hoy está muy lejos (alrededor de $1.000 frente a un dólar de $1.200).
Crédito, impuestos y actividad: lo que está en juego
Abeceb proyectó que una caída del riesgo país permitiría mejorar el acceso al financiamiento para pymes y consumidores. También señaló que una mejora en la recaudación, combinada con disciplina fiscal, habilitaría una futura baja de impuestos. Sin embargo, la consultora describió el presente con una metáfora elocuente: «la situación es similar a una empresa solvente con problemas de liquidez de corto plazo».
En el plano productivo, Delgado fue tajante: «este tipo de cambio afecta la competitividad». Sostuvo que el Gobierno evita una flotación real y eso ya se traduce en pérdida de empleos formales: «en un año se perdieron casi 100.000 puestos privados». También alertó sobre la caída de la actividad industrial, con niveles por debajo del promedio prepandemia.
Más deuda para fortalecer reservas
El Tesoro ya está en condiciones de emitir hasta USD 1.000 millones mensuales en bonos en pesos suscribibles en dólares. La consultora 1816 advirtió que estas colocaciones solo moverán reservas si los inversores son del exterior. A su vez, se espera que YPF liquide en breve un préstamo sindicado de USD 1.700 millones, lo que podría representar un ingreso adicional de divisas.
En paralelo, el Gobierno eliminó los pasivos remunerados del BCRA. Desde el 10 de julio, la base monetaria será el único ancla de referencia, dejando atrás las Leliq y los puts. Para Domínguez, esto permite «mejorar el control de los agregados monetarios» y refuerza el compromiso con los tenedores de pesos.
La consultora 1816 vinculó parte de estas decisiones con las metas acordadas con el FMI. Emitir deuda en dólares también responde a la necesidad de cumplir el programa financiero y asegurar el segundo desembolso de USD 2.000 millones.