La segunda noche de copas pasó entre goleadas, derrotas y papelones de los equipos argentinos
Se llevó a cabo la segunda jornada esta semana, con definición de la fase de grupos, tanto en la Copa Libertadores como en la Sudamericana. Y tuvo de parte de los equipos argentinos, dos buenas actuaciones contundentes, dos derrotas esperables y una reacción lamentable. Que ocurrió en el final del encuentro que Gimnasia y Esgrima La Plata disputó en Perú. De los cinco representantes del fútbol local que ayer salieron a la cancha, solo tres podrán seguir en competencia.
Copa Libertadores
Racing Club y Argentinos Juniors llegaban en muy similares situaciones, punteros de sus respectivos grupos y dos puntos por encima del segundo. Pero la parada del «Bicho» era más complicada, ya que visitaba a su escolta, Independiente del Valle. Los de La Paternal hicieron un gran partido, pero cayeron 2-3 sobre el final, con un gol sufrido a los 90′.
Por su parte, en Avellaneda, Racing goleó con comodidad 4-0 a Ñublense de Chile y se quedó con el Grupo A. Los goles de la «Academia» fueron obra de Matías Rojas, Gabriel Hauche, Aníbal Moreno y Gonzalo Piovi, todos en el segundo tiempo. El segundo clasificado de la zona fue Flamengo, el campeón defensor.
Copa Sudamericana
El único que logró meterse en la siguiente fase fue Estudiantes de La Plata, accediendo a los 16vos de final. El «Pincha» aplastó 4-0 a Oriente Petrolero, pero la diferencia de gol fue insuficiente comparada con Bragantino que ayer apabulló 7-1 a Tacuary.
Otro de los que tuvo acción ayer fue Huracán, que no pudo dar vuelta su historia en la Copa y lograr la hazaña de clasificarse en la última fecha. Perdió 2-0 ante el líder de su zona, Guaraní de Paraguay, y quedó último, eliminado y sin técnico, por la posterior renuncia de Sebastián Battaglia.
El protagonista de los hechos lamentables de violencia fue el plantel de Gimnasia La Plata. El «Lobo» cayó de visitante ante el Universitario peruano, por 1 a 0, quedó eliminado. Con el partido finalizado sus jugadores intentaron, hasta que lo lograron, desatar una pelea masiva en el campo de juego.