Bolivia le ganó 2-1 a Surinam y se metió en la final del repechaje internacional rumbo al Mundial 2026, en un partido que tuvo controlado por momentos pero que se le complicó tras quedar en desventaja y obligó al equipo a reaccionar con carácter para sostener su ilusión. La Verde, que representa a Conmebol en este minicertamen, ahora enfrentará a Irak por un lugar en la fase de grupos, con la posibilidad concreta de volver a una Copa del Mundo después de 32 años.

El encuentro, disputado en Monterrey, comenzó con un desarrollo parejo, con ambos equipos intentando imponer condiciones pero sin lograr profundidad sostenida en los últimos metros. Bolivia mostró mayor intención de manejo de pelota, aunque le costó traducir esa posesión en situaciones claras, mientras que Surinam apostó a transiciones rápidas que por momentos lograron incomodar. Esa dinámica se mantuvo durante el primer tiempo, sin grandes diferencias en el marcador pero con una leve sensación de peligro del lado del conjunto de Concacaf.

El quiebre del partido llegó en el inicio del complemento, cuando Liam van Gelderen aprovechó un avance y puso en ventaja a Surinam, golpeando en un momento clave y obligando a Bolivia a modificar su postura. A partir de ese momento, el equipo sudamericano adelantó líneas, asumió riesgos y empezó a construir desde la insistencia, con mayor circulación y presencia ofensiva, decidido a revertir un resultado que lo dejaba fuera de competencia.

La reacción no tardó en llegar y se dio en una ráfaga que terminó siendo determinante. Moisés Paniagua encontró el empate con una definición precisa tras una jugada elaborada, y ese gol impactó directamente en el desarrollo del partido, porque desacomodó a Surinam y potenció el envión anímico de Bolivia. En ese contexto, y apenas unos minutos después, Miguel Terceros aprovechó un penal para marcar el 2-1 definitivo y completar una remontada que se construyó a partir de la presión, la decisión y la eficacia en los momentos clave.

En el tramo final, Bolivia sostuvo la ventaja con mayor orden que brillo, cerrando espacios y evitando que Surinam vuelva a meterse en partido, en un cierre donde el resultado pasó a ser prioridad absoluta. El equipo logró administrar la diferencia sin sobresaltos mayores y selló un triunfo que lo deja a un paso de romper una sequía de más de tres décadas sin Mundiales.

Con esta victoria, la Verde jugará la final del repechaje ante Irak, en un duelo que definirá uno de los últimos cupos disponibles para el Mundial 2026. El cruce será el próximo martes 31 de marzo a partir de las 21.00 (hora de Argentina). En paralelo, varios grupos del torneo ya están completos, pero otros, como el Grupo I, aún esperan por los clasificados de estas instancias decisivas, lo que le da aún más peso a un cruce que puede marcar el regreso de Bolivia a la máxima cita del fútbol mundial.