Boca venció 1-0 a River en el Monumental por la fecha 15 del Torneo Apertura y se quedó con el Superclásico con un gol de penal de Leandro Paredes. El triunfo le permitió al equipo de Claudio Úbeda cortar el invicto del ciclo de Eduardo Coudet y acercarse a la clasificación a los octavos de final.

El partido fue trabado, con mucha disputa y pocas situaciones claras. River intentó asumir el protagonismo, pero Boca se mostró sólido y esperó su momento. Ese momento llegó sobre el cierre del primer tiempo: Miguel Merentiel remató dentro del área, Lautaro Rivero bloqueó con la mano y, tras la revisión en el VAR, Darío Herrera sancionó penal. Paredes ejecutó con precisión y marcó la diferencia.

A partir de ahí, el trámite se acomodó al plan del visitante. Boca se cerró, defendió la ventaja y jugó con la desesperación de River, que en el complemento adelantó líneas pero no logró profundidad. La polémica apareció en el final, con un empujón de Lautaro Blanco sobre Lucas Martínez Quarta que los locales reclamaron como penal, aunque no fue revisado.

El encuentro también tuvo el condimento de los arqueros juveniles. Leandro Brey, en Boca, y Santiago Beltrán, en River, respondieron con seguridad en un contexto de alta exigencia. Además, el equipo de Núñez sufrió la lesión temprana de Sebastián Driussi, que obligó a modificar el plan de juego.

Tras el pitazo final, Boca celebró en el campo de juego con canciones dirigidas al rival. “Un minuto de silencio” y “Suben y bajan” se escucharon en el Monumental, en medio de los festejos del plantel.

En conferencia, Úbeda valoró el rendimiento de su equipo y sostuvo: “Los chicos se merecían hacer un partido así. Creo que merecimos ganar. Debería haber terminado con algún gol más. Podríamos haber liquidado el partido antes”. En la misma línea, agregó: “El equipo hizo un partido ordenado. No sufrimos de una manera que se diga que nos metieron en un arco. Fueron pocas las jugadas de peligro cerca del arco de Brey”.

El entrenador también destacó al arquero juvenil: “Lo vi muy bien. Estuvo sereno. Supo manejar los tiempos”, y se refirió a la baja de Agustín Marchesín: “Le mando un saludo, ojalá tenga una pronta recuperación”.

Del lado de River, Chacho Coudet hizo autocrítica tras la derrota. “Fue un partido típico de los Superclásicos: disputado, no se vio el juego de ninguno de los dos equipos”, analizó. Y reconoció: “Perdimos el partido que no queríamos perder, está claro”.

El DT también apuntó a las dificultades del equipo: “Tenemos que seguir trabajando. Tenemos que buscar la manera para lastimar más. En el segundo tiempo tuvimos mucho más la pelota, pero hay que ser más directos y generar mucho más desde lo futbolístico”.

Sobre la polémica del final, evitó profundizar pero dejó una frase que marcó su postura: “No quiero hablar del arbitraje, ustedes saben hablar mejor de eso que yo. Pero en el remate de Salas cobraron infracción y no cobraron el empujón a Martínez Quarta”.

En un tono más duro, asumió la responsabilidad: “La responsabilidad tiene que ser mía, no de los chicos del club”. Y cerró con un mensaje claro sobre el presente: “Esta derrota te tiene que pegar, es imposible que no te pegue. Nos está costando más de lo que pensaba, pero no voy a bajar los brazos”.

Con este resultado, Boca alcanzó los 24 puntos, se ubicó tercero en la Zona A y estiró su racha a 13 partidos invicto. River, ya clasificado, perdió después de nueve encuentros sin derrotas y se quedó sin invicto en el partido más esperado.