Se acercan las elecciones de noviembre y los candidatos comenzaron a contar cuáles son los proyectos que buscan impulsar en caso de resultar ganadores en la contienda. En esa línea es que Federico Masso expuso parte de lo que pretende llevar a cabo y entre las propuestas mostró que buscará la doble jornada en los alumnos de escuelas públicas.

Entre otros de los cambios pretende el incremento de las horas en idiomas, educación física y expresión artística. Si bien la medida pudiera llegar a ser analizada, habría que consultar qué opinan los actores intervinientes en el ámbito educativo, ya que su implementación supone el cambio de paradigma en varios niveles, no sin reconocer que puede traer aún más contratiempos en un rubro ya castigado por la pandemia.

Si bien los proyectos son enunciativos, no se detalla tampoco cómo se llevarían adelante, el despliegue que requiere esta nueva modalidad ni tampoco por qué se pretende implementar en la escuela pública, que de esta manera solo puede verse con un sesgo discriminatorio. Ya que se pretende «con educación combatir la delincuencia» que según el post de Federico Masso ¿solo está en la escuela pública?

Por otro lado, qué garantiza que una mayor carga horaria en los establecimientos educativos, que dicho sea de paso están estado paupérrimo, signifique mayor calidad educativa o alejar a los niños de la delincuencia como señala la premisa del candidato del Frente Amplio. La enunciación de estos proyectos parecen buscar un efecto, ya que las frases armadas o eslóganes políticos vacíos de contenidos sobre todo de propuestas reales para llevarlas a cabo, solo quedan en los ‘likes’ que pueda conseguir en las redes sociales.

Las reformas educativas son mucho más profundas que un proyecto, y requieren de análisis previos por parte de personas que tienen conocimiento tanto intelectual como experiencia en las aulas para pensar si es conveniente hoy, con los edificios y recursos con los que cuenta la provincia.